De la mano del italiano el Baskonia se ha vuelto a clasificar para la Copa del Rey después de dos años sin hacerlo, dejando las mejores sensaciones en mucho tiempo

El Baskonia ha vuelto a la Copa del Rey. Esa es la noticia. Uno de los clásicos de la competición regresa tras dos años de ausencia. Y lo ha confirmado en una apabullante e histórica victoria frente a Baxi Manresa por 130-85. Superando su propio récord de triples (eran 19) e igualando el de la ACB (lo tenía Unicaja en solitario), tras convertir 23 triples el pasado domingo. Además, los 130 puntos anotados son la segunda puntuación más alta de su historia y la sexta más alta de la competición.
Estos datos nos dan una pista del momento de forma que vive Kosner Baskonia. En Liga Endesa han ganado sus seis últimos partidos y no pierden desde el 7 de diciembre cuando Valencia Basket se impuso gracias a una canasta de Kam Taylor en el último segundo. En Euroliga si han cosechado alguna derrota más en este tramo, pero ya han conseguido esa ansiada victoria fuera de casa; por cosas de la vida, contra el Efes de Pablo Laso.
Los vitorianos vienen de unos años complicados. Probablemente desde el inicio de la temporada 2022/2023, con Peñarroya al frente del banquillo, no alcanzaba este nivel. Ese año se acabó cayendo todo con la sanción a Phierry Henry, pero el inicio fue ilusionante, llegando a colocarse como líderes de la Euroliga en algunas jornadas. Desde entonces, las dudas han rodeado al club y los distintos proyectos no han funcionado.
La siguiente temporada a esa, la 2023/2024, Joan Peñarroya fue destituido a final de noviembre, siendo su sustituto Dusko Ivanovic, que volvía a aparecer como apagafuegos en Baskonia, como parece que ya se había convertido en costumbre. Esa temporada se saldó con la no clasificación a la Copa celebrada en Málaga. Tampoco consiguieron meterse en los playoff por la lucha por el título. En Euroliga la temporada fue algo mejor, quedando octavos y perdiendo en cuartos frente al Real Madrid.
Tras un mal año Ivanovic no siguió, y las ilusiones se renovaban con la llegada de Pablo Laso. Pero nada más lejos de la realidad, con el técnico vitoriano el equipo nunca llegó a carburar y se volvieron a quedar fuera de la Copa del Rey. A los playoff de liga sí accedieron, aunque fueron eliminados por el Madrid en cuartos. En Euroliga finalizaron decimoterceros. Laso salió en verano rompiendo el contrato de tres años que había firmado y llegó Paolo Galbiati. Entremedias, por las filas del Baskonia han ido pasando un sinfín de jugadores, mientras se iba perdiendo la identidad.
‘Il capo’ Galbiati
Pero con la llegada de Paolo Galbiati todo ha cambiado. El italiano es el máximo responsable de que Kosner Baskonia esté volviendo poco a poco al nivel que se le presupone y a las posiciones a las que nos ha tenido acostumbrados durante muchos años.
Es quien también ha vuelto a enganchar a la afición y ha conseguido reconectar a jugadores que ya muchos daban por perdidos, véase el ejemplo de Khalifa Diop o del capitán Markus Howard. Ahora todo parece de color de rosa. Pero no todo ha sido así, para llegar hasta este punto el camino ha sido espinoso, de subidas y bajadas y con muchos baches.

El comienzo de temporada no fue nada sencillo. En Euroliga empezaron con 6 de derrotas seguidas; en Liga Endesa un balance de 3-2 de salida, pero con la sensación de al equipo le costaba un mundo sacar los partidos adelante, en parte por el pobre nivel defensivo mostrado hasta el momento. En medio de todo esto, dos golpes marcaron aún más el inicio de este nuevo ciclo; la lesión del que estaba siendo el mejor jugador del equipo, Trent Forrest, el 17 de octubre y la salida por “motivos personales” de Luka Samanic días después.
Con estás dos bajas le tocaba moverse en el mercado al otro flamante fichaje de los vitorianos, el director deportivo Xevi Pujol, que había llegado en verano procedente de Manresa. Por la baja de Forrest firmó a Kobi Simmons, un base que llegó desde la G-League y que se ha adaptado genial al club y a la ciudad. Con él, el equipo mejoró sus prestaciones, también ayudados por la mejora defensiva de todos. Aún así los de Galbiati seguían sumidos en la irregularidad, cosechando duras derrotas en Lleida y en Samokov frente a Hapoel Tel-Aviv, pero ganando a equipos como Tenerife o Virtus Bolonia.
Los dos siguientes obstáculos tampoco tardaron en llegar. A final de noviembre se anunció casi a la vez que Tadas Sedekerskis se iba a perder unos dos meses de competición debido a unos problemas en el tobillo y que Hamidou Diallo se marchaba de vuelta a China. Este último por lo menos dejó dinero en caja. Para sustituirlos llegaron el lituano Gytis Radzevicius y el nigeriano Eugene Omoruyi. Ambos han encajado a la perfección en el sistema de Galbiati y están ayudando a sumar victorias desde sus respectivos roles. De nuevo un gran trabajo de Xevi Pujol.
Poco a poco el equipo ha ido dejando atrás esa irregularidad de los dos primeros meses y medio de temporada. Lo ha hecho a base de construir desde la defensa, siendo cada vez más sólidos en este aspecto. También desde la mejora en el rebote, tanto individual como colectiva. Otro aspecto clave ha sido meter a todos los jugadores en dinámica, incluso los que menos juegan, que cuando salen a pista contribuyen al juego del equipo. Un elemento diferencial es la manera en la que imponen su ritmo a la mayoría de sus rivales, especialmente en Liga Endesa (en Euroliga les cuesta más) y les van sometiendo desde ahí, jugando a lo que Galbiati quiere. Es un equipo de mucho movimiento de balón, al que le gusta correr y que desde que puede acribilla desde el triple. Las señas de identidad son claras.
Clave también ha sido la confianza del técnico italiano en Timote Luwabu Cabarrot, que está firmando su mejor temporada, 19,8 puntos de media en ACB con 3,5 triples por partido. Números que le han servido para hacerse con el MVP del mes de diciembre. El francés ha sentido la confianza de su entrenador desde el día uno y está respondiendo en la pista siendo uno de los líderes junto a Trent Forrest y Rodions Kuruks. Asimismo, Paolo Galbiati parece que ha conseguido reconectar Markus Howard al juego. El escolta lleva ya más de un año en el que no es el mismo que maravilló a Europa con sus actuaciones en sus dos primeras temporadas, pero sus últimos cinco partidos antes de lesionarse el pasado 9 de enero dejan espacio para la esperanza. 16 puntos de media en esos encuentros y sensaciones de que se está acercando a su mejor versión. Habrá que seguir de cerca su evolución.
Aunque sin duda, lo mejor que ha conseguido Paolo Galbiati desde que se sentó en el banquillo de Kosner Baskonia es restaurar la ilusión entre su afición. Ha conseguido que las victorias no sean de alivio, sino de ilusión. Y lo ha hecho a base de reponerse a los golpes, dotando a su equipo de carácter y coraje. Ha restablecido el carácter Baskonia, consiguiendo que vayan todos a una y se ponga lo colectivo por delante de lo individual. Baskonia ha vuelto a ser ese equipo del que nadie se puede fiar, un conjunto duro y difícil de ganar. Además, ha vuelto la comunión con la afición, pues la parroquia baskonista se vuelve a sentir identificada con su equipo, y eso hace mucho que no ocurría. “En 3 meses quiero ver el Buesa lleno”, dijo Galbiati en la rueda de prensa previa a la primera jornada de la Euroliga. De momento va por ese camino a base de trabajo, carácter e ilusión.

Ilusión, pero también crecimiento
Lo mejor de todo es que el equipo aún tiene mucho margen de mejora. Los vitorianos aún pueden ser cabezas de serie para la Copa del Rey, para ello deben ganar sus dos compromisos restantes de la primera vuelta (Joventut y el aplazado Gran Canaria) y esperar a que Unicaja de Málaga gane al UCAM Murcia. Sus siguientes retos de la temporada pasan por afianzarse entre los mejores de la liga regular para poder obtener el factor cancha en los playoff y luchar por cada victoria en Euroliga para poder acercarse a los puestos de play-in. En cuanto al juego, Paolo Galbiati apunta a que están “en una buena racha y necesitamos que continúe”.
El aficionado baskonista puede estar contento. El equipo ha cumplido su primer objetivo de la temporada, aún hay margen de crecimiento, y lo más importante, parece que ha recuperado la identidad por la que durante tantos años se le ha caracterizado y que en las últimas temporadas había ido perdiendo. Eso que conocemos como el carácter Baskonia. Algo que va más allá del jugar bien o mal al baloncesto. El carácter Baskonia es competir cada partido, no rendirse y no dejar de creer nunca. Eso que durante décadas hemos visto en Nocioni, Scola, San Emeterio o Shengelia, tipos que no negociaban el esfuerzo y hacían sentir orgulloso a la parroquia vitoriana. Eso que hoy hacen Kurucs, Radzevicius o el capitán Sedekerskis.
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