El nuevo calendario está dejando algunas consecuencias muy negativas, una de ellas la poca paciencia con los entrenadores, que están viendo cómo sus puestos corren cada vez más peligro

Ioannis Sfairopoulos, Joan Peñarroya, Zljeko Obradovic, Ettore Messina e Igor Kokoskov. Todos estos son los entrenadores que ya no siguen en sus respectivos equipos en los que comenzaron las temporada. Tres destituciones y dos dimisiones, las de los maestros Obradovic y Messina. Dos históricos de los banquillos europeos que a la misma vez han decidido dar un paso al lado porque no podían con las situaciones de sus equipos. Además, todos menos Sfairopoulos han dejado sus puestos en apenas 15 días.
Este hecho es algo que muy pocas veces se ha visto en la historia de la Euroliga, pues desde la temporada 2017/2018 no se marchaban tantos entrenadores, cuando hubo ocho. La temporada pasada, por ejemplo, sólo hubo tres destituciones. La situación se agrava por el contexto temporal, pues apenas estamos en diciembre y en el momento de la última destitución (Igor Kokoskov) se habían jugado 13 de las 38 jornadas, lo que supone un nuevo récord de precocidad, según apunta Eurohoops.
Estos datos alertan de lo que supone la nueva Euroliga para los entrenadores. La exigencia sigue siendo la misma de siempre, incluso más, pero la paciencia no lo es, lo que se traduce en más cambios en los banquillos durante el año. También hay que sumar la exigencia del calendario, que con la gran cantidad de dobles jornadas provoca menos tiempo para entrenar y más problemas de lesiones, que sabiendo las dificultades del mercado solo agranda el problema.
El primero en caer fue Ioannis Sfairopoulos, que tras apenas tres partidos (dos de Euroliga y una de liga) fue destituido del Estrella Roja. «Esta decisión se toma con un único objetivo en mente para ambas partes: que sea lo mejor para el Estrella Roja en este momento», declaró el club en un comunicado explicando los motivos de la salida. Su sustituto ha sido Sasa Obradovic, que de momento está cumpliendo.
La siguiente víctima fue Joan Peñarroya, quien ya venía cuestionado desde casi el primer momento que fichó por el Barça, y que tras caer en el Clásico de Euroliga y una durísima derrota en ACB frente al Basquet Girona fue cesado como entrenador del conjunto blaugrana el pasado 9 de noviembre. Los motivos de su salida parecen claros: malos resultados, un vestuario que no estaba con él y, sobre todo, el enfado de la afición culé. Para sustituirlo ha llegado el que posiblemente sea el mejor entrenador de la historia moderna del Barcelona, Xavi Pascual.

Por si fuera poco, a los pocos días cayeron dos mitos de los banquillos. Zljeko Obradovic y Ettore Messina dimitían prácticamente a la misma vez de sus respectivos equipos, Partizan de Belgrado y Olimpia Milano. Dos decisiones casi idénticas que sacudieron al baloncesto europeo, aunque es más grave la de Obradovic por todo lo que significa en Partizan. En Partizan aún no se ha anunciado un nuevo entrenador. En cambio en Olimpia Milano Pepe Poeta es quien ha cogido el relevo de Messina, adelantando la transición que estaba prevista en verano.
El último en salir ha sido Igor Kokoskov, el que fuera campeón del Eurobasket de 2017 con Eslovenia fue destituido el pasado 27 de noviembre como entrenador del Efes. De nuevo, malos resultados como motivo, aunque hay que decir que Efes ha tenido mucha mala suerte con las bajas, pues solo en lo que va de temporada se han lesionado Larkin, Poirier o Papagiannis, nombres claves en un proyecto que a principio de temporada aparecía entre los candidatos a meterse en la Final Four, pero que de momento no se encuentra ni cerca de los puestos de Play-in. La temporada es larga, y por ello confían en Pablo Laso para reconducir la situación y cumplir sus objetivos.
Ahora mismo ser entrenador en la Euroliga es un trabajo de riesgo. Prácticamente ningún técnico tiene su puesto asegurado, y los que gozan de ese privilegio son muy pocos. Se exigen resultados, y si no los hay se buscan cambios, y como casi todas las veces en el deporte el damnificado es el entrenador.
La dimisión de dos leyendas
Las dimisiones de Obradovic y Messina merecen un capítulo aparte. Son dos leyendas de la Euroliga y que los dos dimitan a la misma vez se siente como un terremoto en la competición.
La Euroliga se queda huérfana de dos de sus estandartes. Dos tipos que durante años han dominado Europa. Entre ambos suman nada más y nada menos que 13 títulos de Euroliga, 9 del serbio y 4 del italiano. Pero no solo son los títulos lo que les han hecho tan especiales a lo largo de los años, sino todo el respeto y admiración de la comunidad baloncestística al rededor del mundo, porque durante sus carreras han sido capaces de sacar lo mejor de casi todas sus plantillas. Por eso la marcha de ambos genera tanto impacto.
La salida más turbulenta ha sido la de Zeljko Obradovic, quien tras la derrota frente a Panathinaikos en el OAKA por 91-69 decidió presentar su dimisión. Tras esto, como era de esperar, los aficionados de Partizan montaron un recibimiento multitudinario para mostrar su apoyo al técnico bálcanico, paralizando el aeropuerto Nikola Tesla en Belgrado. Representación de lo que significa Obradovic en Partizan.
La directiva del Partizan intentó hasta el último momento que Obradovic diera marcha atrás, llegando a rechazar su dimisión, “le dijimos que no aceptábamos su dimisión, que haríamos lo que hiciera falta para evitarla”. Pero Zeljko no dio su brazo a torcer, su dimisión era irrevocable. “No soporta tener resultados tan malos, jugadores que no le escuchan… y no quiere que eso le afecte a su salud”, declaró el presidente del club.
Obradovic ya lo había dejado caer unos días antes de su dimisión, después del partido frente a Asvel Villeurbanne. “Los jugadores no están concentrados en el partido. Cuando entré al vestuario antes del encuentro, estaban todos con sus teléfonos. Intento animarlos, hacer cambios durante el partido… Ya no sé qué decir. Sí, estoy decepcionado, pero no tengo palabras para expresar lo mal que me siento”. El diagnóstico es claro, probablemente la brecha generacional ha podido con él. A pesar de que según Nick Calathes “Obradovic ha cambiado mucho”.
Por parte de Messina, su dimisión corresponde a los siguientes motivos: «La razón es simple: me fui dando cuenta de que me había convertido en un factor de división y, precisamente por eso, en una distracción». Esta se produjo después de tres derrotas seguidas, dos en Euroliga y una en la liga italiana. Quizás pensando que era el momento de dar un paso al lado y dar vía libre para que su asistente, Pepe Poeta cogiera las riendas del equipo. Mientras, Ettore seguirá en el club en labores directivas.
Con Messina también queda una última anécdota que vislumbra cómo de grande es su leyenda. Según la prensa italiana, en uno de sus últimos partidos unos niños le esperaban en la grada para hacerse una foto. «Queremos sacarnos una foto con Ettore Messina, hizo historia».
El problema del calendario
Lejos quedan aquellos tiempos donde solo había un partido por semana. Ahora se hace raro la semana en la que solo hay un partido de Euroliga. El calendario en los últimos años ha ido mutando hasta dejarnos una liga de 38 jornadas, más de las que se juegan en cualquier liga doméstica en Europa. Si se suman los partidos de liga regular, un equipo español va a jugar como mínimo 72 partidos, más luego Copa del Rey, playoff o incluso play-in. La gran cantidad de partidos se traducen en tres cosas: lesiones, equipos de casi 15 fichas (lo que aumenta el gasto en plantilla) y mucho menos tiempo para entrenar.
Muchos entrenadores no están conformes con este nuevo formato. La cultura europea siempre va a exigir ganar cada partido, pero con este calendario es casi imposible. Muchas de las plantillas están hechas para competir por el título, por lo que la competitividad es máxima, para comprobarlo solo hace falta mirar la clasificación y ver la poca diferencia entre equipos. Para que esto empiece a funcionar los clubes y las aficiones deben aceptar que se van a perder partidos por acumulación de cansancio. Las conocidas como ‘derrotas de calendario’ en la NBA.
Luca Banchi, ex-entrenador del Efes, lo dejó claro: “Los entrenadores, y hablamos de tipos como Obradovic y Messina, necesitan tiempo para dejar su marca, para conectar con los jugadores, para sacar el máximo de las plantillas que se les dan… este calendario mata a los entrenadores. Que ellos se vayan demuestra que son especiales, pero a la vez envía un mensaje para toda la comunidad del baloncesto europeo: algo está cambiando; en los hábitos, en el formato. Al que le guste puede seguir ahí, pero yo no quiero. No me gusta, aunque yo sea solo una pequeña pieza de todo ese engranaje. Hay que cambiar el formato».
También hay que sumar que con el diseño del calendario actual, en parte por la llegada del Dubai a la Euroliga, se hacen giras donde se juegan varios partidos fuera de casa seguidos, algo que hasta ahora no había ocurrido. Esto se traduce en muchísimas horas de avión y días fuera de casa que imposibilita el poder entrenar o recuperar bien físicamente a los jugadores.
Scariolo también ha hablado del asunto. “Estamos muy lejos de la mentalidad tipo NBA. Cuando fuimos campeones con Toronto, pudimos perder cuatro partidos seguidos y no pasó nada. No tenemos esa cultura deportiva para entender que en este nuevo escenario hay que saber valorar victorias y derrotas de una manera diferente”, dijo el italiano respecto a las rachas de derrotas. También señaló que el nuevo formato es un “error”.

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