El conjunto lucense se ha convertido en uno de los equipos más atractivos del panorama nacional gracias a su filosofía de juego
Río Breogán cerró la temporada 2025/2026 con un sabor agridulce, desplegando un juego coral y divertido de ver, pero con una derrota en casa en el último segundo frente a Casademont Zaragoza que quedará escrita para siempre en los libros de historia del baloncesto ACB. Ese ya mítico triple de Spissu, que condenó al Gran Canaria al descenso y aseguró la salvación de los maños, dejó en Lugo una sensación extraña: se había hecho una buena temporada pero había acabado con una derrota dolorosa en el Pazo.
Sin embargo, esa derrota quedó en anécdota y la escuadra gallega está realizando un inicio de campaña memorable, a pesar de haber caído eliminados en la fase previa de la BCL. Marchan cuartos en liga, alcanzando una excelencia en el juego pocas veces vista. Se han impuesto a Joventut, Manresa y Girona; y solo acumulan una derrota el pasado sábado frente al Andorra, donde una mala segunda parte y la baja de Mavra fueron definitorias. Aun así, el inicio es excelente, tanto por resultados como por sensaciones y ya se han convertido en uno de esos equipos aspirante a colarse entre los mejores.
Pero no es solo el hecho de ganar lo que está haciendo especial a este Breogán, sino la forma en la que lo hacen. Se trata de un conjunto que ha continuado con la idea de juego del año anterior, pero que le ha dado un giro de tuerca para ir un poco más allá. Es un equipo que tiene la ideas claras: defender de forma intensa, correr todo lo que se pueda, jugar de forma coral y buscar siempre la mejor opción, involucrando a todos los jugadores. De esta forma, Luis Casimiro ha ideado un plan eficaz y además, bonito de ver.
Un plan ejecutado desde arriba
Tito Díaz, cabeza pensante en los despachos, se ha encargado de diseñar una plantilla cuanto menos ilusionante.
El primer paso fue la renovación de Luis Casimiro. El veterano técnico llegó al conjunto lucense hace una temporada y media, con el equipo coqueteando con el descenso y dejando sensaciones muy malas. Pero el Ciudad Real dio pronto con la tecla y las cosas cambiaron, consiguiendo la permanencia de manera holgada en la temporada 2024/25. Desde entonces, el crecimiento ha sido imparable.

Por ello, desde el club han querido seguir una línea continuista, y apostar de verdad por el proyecto. De ahí, que se hayan renovado a casi todos los hombres claves de la plantilla. Los primeros fueron Aranitovic y Andric, dos jugadores pegamento, que hacen de todo y que son esenciales en el esquema de Casimiro.
Tras ellos fue el turno de Francis Alonso, quien en su vuelta a la Liga Endesa está brillando con luz propia, siendo de los mejores jugadores nacionales. Después de su periplo en 1ªFEB el malagueño ha encontrado en Lugo su versión más completa y madura, siendo un jugador que hace de todo sobre la pista. Es probable que si hubiera salido al mercado hubiera tenido mejores ofertas, más teniendo en cuenta su condición de cupo, pero el escolta decidió devolver la confianza depositada en él y renovar. De momento parece haber acertado en su decisión, y su partido frente al Girona lo avala: 27 puntos, 5 asistencias, 30 de valoración y MVP de la Jornada 3.
Otro jugador que ha decidido seguir formando parte de Breogán es Dominik Mavra. El base croata se ha convertido en ídolo en el Pazo gracias a su entrega y garra, y su continuidad garantiza el suelo competitivo del equipo. La última renovación fue la de Brankovic, algo sorprendente, pues tras su gran temporada, lo complicado que está el mercado de cincos y su corta edad le hacían un jugador muy apetecible para muchos clubes, pero el jugador balcánico quiere seguir creciendo de la mano de Luis Casimiro.
Además, continúan en el club Sergi Quintela y Jordan Sakho, quien se incorporará a la disciplina lucense en noviembre tras finalizar contrato en México, al estilo Pierre Oriola.
En materia de fichajes, Tito Díaz se movió rápido. El primero en llegar fue Aleksa Ilic, pívot serbio que brilló en la ABA con el Studetski Centar montenegrino, firmando 15,2 puntos por partido. El siguiente en llegar fue Tevin Brown, escolta proveniente del Rasta Vechta de la primera división alemana, donde destacó con 16,1 puntos y 4,4 rebotes por encuentro. Al americano le siguieron tres cupos que llegaron directamente de Primera FEB: Edgar Vicedo, Josep Peris y Jonathan Kasibabu.
El director deportivo redondeó su verano con los fichajes del base Rasir Bolton, que había brillado en Nápoles con 13,9 puntos, y 4,2 asistencias por choque, y del alero Anderson García, con experiencia en la NBA y que venía de disputar una sólida campaña en la G-League: 10,9 puntos y 10,2 rebotes. Dos jugadores que terminaban de darle forma al proyecto de Tito Díaz y Luis Casimiro.

La planificación ha sido clara: renovar a las piezas claves de la temporada anterior y fichar perfiles compatibles con la idea de juego y con los jugadores que ya había en plantilla, sin cromos repetidos. Tito Díaz ha cumplido a la perfección y lo ha hecho con fichajes por debajo del radar, con jugadores desconocidos para el gran público, que no contaban con experiencia en la ACB (solo Edgar Vicedo y aún no ha debutado).
Además, ha subsanado uno de los puntos débiles del año pasado: los extracomunitarios. Russell firmó una buena campaña, pero su físico le acabó castigando en algunos tramos de la misma. Keandre Cook era buen jugador, pero nunca terminó de encajar ni de adaptarse y la sensación es de que fue una ficha desaprovechada y que podría haber dado mucho más. En cambio, en este inicio de año tanto Brown como Bolton han encajado como un guante en Lugo y están ofreciendo un rendimiento destacado: 15,8 y 15 puntos por partido respectivamente.
Ritmo, velocidad y eficacia
Ya con todas las piezas colocadas en el puzzle, el técnico, que se ha ido renovando año a año, se ha encargado de hacer que todo funcione y de que sus jugadores vayan a muerte con su idea, y vaya si lo ha conseguido. Inspirado principalmente por Tuomas Iisalo, según contó en una entrevista en El Mundo, ha volcado su filosofía de juego en el ritmo, la rapidez y la eficiencia.

Río Breogán es el segundo equipo más anotador de la Liga Endesa en estas cuatro primeras jornadas, con 107 puntos por partido, liderados por Francis Alonso, que promedia 19,5 tantos por choque. Además, ha conseguido algo único en la historia de la competición: anotar al menos 100 puntos en cada una de las cuatro primeras jornadas. También, fruto de ese juego rápido y asociativo que se ha implantado en el Pazo, los lucenses juegan a 82,9 posesiones por partido (los que más de toda la liga) y son el equipo que más balones recupera (9,25) y el segundo que más asistencias reparte (23,5).
Otro aspecto a destacar es la eficacia en los tiros, pues el conjunto breoganista está anotando con mucha eficiencia: 60,64% en tiros de 2 y 40,48% en triples, unos porcentajes excelentes que revelan la capacidad que tienen de encontrar tiros liberados o buenas situaciones cerca de canasta.
Pero más allá de los datos, Casimiro ha conseguido que todos acepten su rol, dejen su ego a un lado y miren por el conjunto. “Me gusta que nos repartamos las responsabilidades, nos va a hacer mejor equipo”, comentó en la rueda de prensa posterior al debut frente al Joventut. La fórmula hasta ahora está saliendo a la perfección, y mientras siga siendo así en Breogán tienen licencia para divertirse… y también para soñar.

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