Vendaval ofensivo de un Real Madrid que ya lleva el sello de Pedro Martínez

Sergio Llull aplaudiendo

acb Photo / Víctor Carretero

El conjunto blanco sentencia el encuentro con un primer cuarto demoledor y se impone por 119-84 ante Surne Bilbao Basket en una exhibición coral. Llull celebra sus 700 partidos en la ACB con 19 puntos

El 19-3 de salida fue toda una declaración de intenciones. El Madrid colapsaba los ataques del Bilbao y encontraba en Maledon un generador constante de ventajas. A su lado, Andrés Feliz daba continuidad a su buen momento de forma y conectaba con facilidad con Jones, que sumaba cinco puntos en el arranque.

El tiempo muerto de Jaume Ponsarnau permitió a los visitantes responder con dos triples de Darling, pero no frenó el vendaval blanco. La entrada de la segunda unidad mantuvo la intensidad y el acierto. Smith Jr., Pradilla y Jones castigaban una y otra vez la defensa rival hasta cerrar un primer cuarto arrollador, con 23 puntos de ventaja para los locales (36-13).

El segundo periodo comenzó con un intercambio más equilibrado. Normantas encontró acierto desde el perímetro y Llull respondió con dos triples. Sin embargo, el Madrid volvió a acelerar de la mano de un Feliz cada vez más influyente y estiró la diferencia hasta los 32 puntos. Una ligera bajada del ritmo local dio algo de aire al Bilbao antes del descanso, al que se llegó con un contundente 62-35.

Una exhibición sin freno

La segunda mitad mantuvo el guión de la primera. Tavares impuso su presencia en defensa y facilitó que el Madrid corriera al contraataque, mientras el Bilbao sobrevivía con acciones aisladas y buenos minutos de Darling. La distancia en el marcador permitió al banquillo blanco repartir esfuerzos y dar entrada a jugadores con menos protagonismo esta temporada, como Sarr.

Frey fue uno de los principales argumentos ofensivos de los visitantes en el tercer cuarto, aunque sus aportaciones tampoco alteraron el dominio local. El Madrid siguió encontrando vías para anotar y afrontó los últimos diez minutos con el encuentro resuelto (89-57).

Una exquisita combinación entre Campazzo y Llull abrió el último periodo y prolongó el espectáculo ante el público blanco. Con ambos equipos ampliando las rotaciones, el Madrid mantuvo su producción ofensiva hasta alcanzar el definitivo 119-84. El broche a una actuación coral y a una celebración redonda para Llull, protagonista de una tarde en la que el Bilbao nunca encontró cómo contener el aluvión madridista.

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