Anadolu Efes: ¿tapado para Final Four o nueva decepción? ¿La última gran oportunidad de Pablo Laso?

Hace no tanto, hablar de Anadolu Efes era hablar del equipo a batir en Europa. Las Euroligas de 2021 y 2022 colocaron al conjunto turco en lo más alto del continente, pero desde entonces el proyecto ha ido perdiendo fuerza. Ahora, Efes vuelve a empezar: plantilla profundamente renovada, mucho talento y, esta vez sí, Pablo Laso pudiendo construir el equipo desde el verano.

La pregunta es inevitable: ¿estamos ante uno de los grandes tapados para la Final Four o ante otra plantilla espectacular destinada a quedarse por debajo de las expectativas? Y detrás aparece otra quizá todavía más interesante: ¿es esta la última gran oportunidad de Pablo Laso para demostrar que sigue perteneciendo a la élite de los banquillos europeos?

Esta vez sí es el Efes de Laso

Laso aterrizó en Estambul en diciembre, con la competición empezada, una plantilla que no había construido y un equipo castigado por las lesiones. Este año la situación cambia. Y también las excusas.

Desde su salida del Real Madrid, quizá no haya encontrado una plantilla que reúna completamente las características del baloncesto que mejor le representa. En Múnich tuvo talento y ganó Liga y Copa con el Bayern; en Baskonia también dispuso de jugadores de nivel. Pero este Efes parece reunir muchas de las herramientas que tuvieron sus mejores equipos: físico, defensa, rebote, velocidad y jugadores capaces de resolver cuando desaparece la transición.

Fatts Russell y Matthew Strazel tienen piernas para acelerar; Isaïa Cordinier aporta físico y versatilidad; Ercan Osmani, movilidad; Bruno Fernando y Kai Jones, rebote y verticalidad. Defender, rebotear y correr. Una secuencia muy reconocible en los equipos de Laso. Y cuando no pueda correr, tendrá a Mike James y Dario Šarić.

James y Šarić: dos líderes que tienen que entenderse

Hablar del nuevo Efes obliga a hablar de Mike James. Y aquí voy a reconocer algo: nunca ha sido un jugador especialmente de mi agrado. Su enorme peso sobre el balón y todo lo que supone gestionar una personalidad como la suya no siempre me han terminado de convencer. Pero los gustos personales no pueden esconder la evidencia.

Estamos hablando del máximo anotador histórico de la Euroliga. En sus cinco temporadas con Monaco promedió 16,2, 16,3, 18,7, 15,8 y 16,5 puntos por partido, siendo la principal referencia de un proyecto que terminó alcanzando la final de la competición. No hablamos de una gran temporada: hablamos de años haciéndolo.

Por eso, el gran desafío de Laso será conseguir que Mike James sea Mike James sin que Anadolu Efes termine siendo únicamente Mike James. Darle libertad y responsabilidad, pero conseguir que esté completamente conectado con el proyecto.

A su lado aparece Dario Šarić. Con el croata creo que sería un error mirar sus últimas estadísticas NBA e intentar trasladarlas directamente a la Euroliga. Su argumento es otro: después de una década en la NBA vuelve a Europa con experiencia, pausa y una enorme capacidad para leer el juego.

Ahí la conexión puede ser muy interesante: James leyendo la defensa desde el bote; Šarić leyéndola desde el poste. Uno generando ventajas desde fuera y el otro desde dentro. Pero, sobre todo, tienen que liderar juntos. James seguramente será la cara del proyecto y quien más balón tenga; Šarić puede ejercer otro liderazgo, desde la experiencia y la comprensión del juego. Si ambos se complementan, Laso tendrá dos cerebros extraordinarios alrededor de los que construir.

Defensa, físico y dos nombres a seguir

La vuelta de Isaïa Cordinier también puede sentirse casi como un fichaje. Recuperarlo aporta tamaño, potencia física, versatilidad defensiva y capacidad para transformar una buena defensa en transición. Detrás, Fernando y Jones deberán aportar protección del aro y rebote, dos elementos fundamentales para poder correr.

Pero más allá de James y Šarić, hay dos nombres que me parecen especialmente importantes. El primero es Matthew Strazel, que puede convertirse en la tercera espada de este Efes. A sus 24 años llega después de consolidarse en Monaco y conoce perfectamente lo que significa competir al máximo nivel europeo. Puede jugar al lado de James, asumir más responsabilidad cuando este descanse y, sobre todo, aportar algo que encaja perfectamente con Laso: ritmo, agresividad y capacidad para acelerar el partido.

No necesitará tener el volumen de James ni el peso ofensivo de Šarić. Precisamente ahí puede estar su importancia. Si los dos grandes nombres concentran buena parte de la atención defensiva, Strazel puede encontrar espacios para atacar, correr y asumir partidos en los que Efes necesite una tercera fuente de anotación y generación. Para mí, puede ser la tercera espada de este equipo.

Y después está Ercan Osmani, bajo mi humilde opinión uno de los jugadores más infravalorados de la Euroliga. La pasada temporada alcanzó los 10,9 puntos y 4,6 rebotes en poco más de 24 minutos, con un 51,9% en tiros de campo y un 40,7% desde el triple.

Pero su valor va bastante más allá de los números. Osmani puede ser el enganche entre la defensa y el ataque de este Efes: ayudar, cambiar, cerrar el rebote y, ofensivamente, continuar después del bloqueo, cortar, correr o abrirse para castigar desde fuera. Todo ello sin necesitar demasiado balón.

Eso es especialmente valioso al lado de James y Šarić. James necesita jugadores que sepan qué hacer cuando atrae dos defensores; Šarić necesita movimiento cuando recibe dentro; y Laso necesita jugadores capaces de aportar sin pedir diez tiros. Osmani puede hacer un poco de todo eso y convertirse en una de esas piezas que hacen que las demás encajen.

Un Efes con dos velocidades

Y aquí está probablemente lo que más me atrae de esta plantilla: puede jugar a dos velocidades.

Existe un Efes eléctrico, construido desde la defensa, el rebote y la transición. Strazel, Fatts, Cordinier, Osmani, Fernando o Jones ofrecen piernas y físico para jugar a campo abierto. Pero también debería existir otro Efes: el que aparecerá cuando queden cinco minutos, el rival esté esperando atrás y cada posesión empiece a pesar el doble. Ahí aparece James para generar desde el bote y Šarić para hacerlo desde dentro. Velocidad cuando el partido lo permita; lectura y talento cuando obligue a jugar en estático.

Esa capacidad puede marcar la diferencia cuando llegue la parte decisiva de la temporada. En playoffs será más difícil correr y aparecerán posesiones en las que simplemente necesitarás a alguien capaz de crear algo cuando aparentemente no hay nada. Efes tiene jugadores para hacerlo.

Brizuela defendido por Yusta en el primer partido de la Euroliga. Foto: Barça web.

¿La última gran oportunidad de Pablo Laso?

Y al final todo vuelve a Laso. Quizá hablar de “última oportunidad” sea demasiado contundente para un entrenador con dos Euroligas y una trayectoria como la suya, pero sí parece una temporada especialmente importante.

Desde su salida del Real Madrid ha tenido buenos jugadores y buenos equipos. Sería injusto decir lo contrario. La pregunta es si alguna vez ha tenido tantas herramientas diferentes y tan compatibles con su manera de entender el baloncesto como ahora.

Tiene bases capaces de acelerar, exteriores físicos, rebote, protección del aro, generadores y secundarios capaces de asumir roles. Y cuando todo lo demás desaparezca, tiene a Mike James y Dario Šarić.

Ahora tiene que hacerlo funcionar. Conseguir que James sea decisivo sin que todo dependa de él; que Šarić encuentre su lugar y liderazgo; que Cordinier vuelva a ser Cordinier; que Strazel dé ese paso adelante como tercera espada y que jugadores como Osmani hagan el trabajo que permite que las estrellas brillen.

En definitiva, tiene que conseguir algo que parece sencillo cuando miramos una plantilla sobre el papel y que probablemente sea lo más difícil del baloncesto: convertir grandes jugadores en un gran equipo.

Los argumentos para creer en Efes están ahí. La incógnita no está en cuánto talento tiene, sino en cómo encaja todo ese talento. En que James y Šarić lideren juntos, en que Strazel aparezca como tercera vía, en que la defensa permita correr, en que jugadores como Osmani den equilibrio y, sobre todo, en que Laso consiga construir una identidad.

Si todo eso ocurre, cuidado con Anadolu Efes. Puede convertirse en uno de esos equipos que nadie quiere encontrarse cuando llegue la parte decisiva de la Euroliga. Si no ocurre, volveremos a hablar de otra plantilla espectacular que nunca terminó de convertirse en un equipo.

Y entonces la pregunta ya no será únicamente qué le pasa a Efes, sino también qué lugar ocupa hoy Pablo Laso entre los grandes entrenadores de Europa.

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