El combinado catalán comienza su andadura en la Euroliga con una gran victoria ante EFES (89-82). Después de un mal arranque, los de Sekulic reaccionaron y encontraron en el acierto exterior de Darío Brizuela el impulso necesario para darle la vuelta al encuentro y cerrar con triunfo su estreno europeo.
Darío Brizuela despierta a los azulgrana
Ambos equipos llegaban a su estreno europeo con plantillas renovadas, pero el Barça quería resarcirse de la derrota en la final de la Supercopa. Un inicio indeciso de los catalanes en ambos lados de la pista provocó que los turcos dieran el primer golpe, situándose 4-19 en los primeros cuatro minutos. En ataque no lograban encontrar tiros liberados y en defensa eran incapaces de contener al conjunto turco.
Sekulic pidió tiempo muerto, ordenó a sus jugadores en defensa y dio con la tecla para responder con un parcial de 9-3. Pese a ello, el Barça no era capaz de igualar el nivel anotador de EFES y acercarse en el marcador, por lo que llegó al segundo cuarto nueve puntos por debajo (16-25).
Tras la vuelta a pista, los azulgrana aumentaron la intensidad en defensa y cortaron la hemorragia de los primeros minutos del duelo. Sin embargo, la ausencia de Nebo se notó en el juego interior y, especialmente, en el rebote. Fue uno de los grandes puntos débiles de los catalanes, que concedían segundas oportunidades al conjunto de Pablo Laso. Los visitantes erraban lanzamientos, pero, al disponer de más oportunidades, conseguían sumar en ataque.
Para contrarrestar esa superioridad en el rebote, el Barça frenó a Saric, el más destacado de los turcos, y mejoró su acierto en ataque. Los azulgrana redujeron la ventaja poco a poco hasta empatar el partido. La reacción volvió a meter al Palau Blaugrana en el encuentro y Darío Brizuela, el más destacado de los locales, se contagió de la energía de la afición para anotar dos triples consecutivos que permitieron al Barça marcharse al descanso por delante (45-44).
Los de Sekulic resisten
La máxima igualdad se mantuvo en el comienzo de la segunda parte. Cuando EFES parecía escaparse gracias al acierto de Saric y Mike James, los locales contestaban con los buenos minutos de la ‘Mamba Vasca’ y de una de las últimas incorporaciones, Umoja Gibson. El partido no gozaba de acciones rápidas, sino de posesiones largas que permitían a los equipos tomarse un respiro.
El acierto de ambos equipos fue disminuyendo con el paso de los minutos, dejando patente la falta de ritmo de los jugadores en la primera jornada de Euroliga. Aun así, el Barça decidió proponer un juego mucho más coral que su rival. Mientras unos dependían del colectivo, los otros se abrazaban a las capacidades del base estadounidense y del pívot croata.
Con todo por decidir (63-67), cada decisión arbitral era protestada por ambos conjuntos. Los jugadores eran conscientes de que el encuentro se decidiría en los pequeños detalles y querían minimizar los errores. Strazel, que no estaba teniendo su mejor día, se precipitaba en algunas acciones ante la gran defensa de Gibson, y los azulgrana lo aprovechaban para mantenerse vivos.
El empate a 77 se reflejaba en el electrónico a falta de dos minutos y medio. Tanto Barça como EFES hacían los deberes y lograban anotar en sus posesiones ofensivas. Un campo atrás de los turcos concedió al Barça una posesión que los azulgrana culminaron con un alley-oop para poner el +3. Era el turno de los de Pablo Laso y la pelota le llegó a Mike James. El ‘55’ forzó una falta de tres tiros, pero solo anotó dos.
Tras ello, Justin Robinson, que llegaba al tramo final del partido habiendo anotado únicamente cuatro puntos, se armó de confianza para anotar un triple que levantó a los culés y situó el 86-82. Los de Estambul intentaron acercarse, pero Punter recuperó una pelota que sentenció el encuentro. Finalmente, el Barça cerró su debut europeo con una victoria por 89-82.

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