Medio equipo en un solo hombre; 11 años de la exhibición de Pau Gasol ante Francia

Tal día como hoy, se cumplen 11 años de una de las gestas más impresionantes en la historia del baloncesto FiBA y del deporte español. Hablamos del 17 de septiembre de 2015, cuando Pau Gasol silenció a 26.922 espectadores del imponente Pierre – Mauroy de Lille con 40 puntos, 11 rebotes, 3 tapones y un 52 de valoración que supusieron el pase a la final y la conquista de nuestra selección en ese Eurobasket. 

Ganas de venganza

Pero para poder entender está impresionante hazaña hemos de retroceder hasta el 2014. En dicho año, España organizó su primera Copa del Mundo con la ilusión de alcanzar la gloria ante su gente. Sin embargo, en una fatídica y extraña noche de cuartos de final en Madrid, Francia eliminó a los locales (65-52), dejando un profundo vacío en una generación acostumbrada a ganar o al menos a pelear por todos los torneos hasta las últimas rondas. 

Fuente: FIBA

Después de aquello, tocaba enfocarse en la próxima gran cita, el Eurobasket de 2015. Un torneo para el que la selección llegaba bajo mínimos con las ausencias de Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Ricky Rubio, José Calderón y Sergi Ibaka.

Tras pasar una fase de grupos y cuartos de manera muy ajustada, en las semifinales les esperaba una final anticipada. Francia era la vigente campeona europea (2013), jugaba en casa, con público a favor y una generación dorada en su momento más álgido. Un quinteto que hablaba por sí solo con Tony Parker, Nando De Colo, Nicolas Batum, Boris Diaw y Rudy Gobert custodiando la zona. 

La batalla por conquistar Lille

Desde el salto inicial, el partido fue una completa guerra física y mental. Los galos buscaron colapsar la pintura a través del juego de sus interiores. Una estrategia que funcionó durante muchos minutos del encuentro, llegando a marcar una ventaja de 11 puntos al tercer periodo. Sin embargo, la hoja de ruta española conforme los minutos iban pasando era cada vez más clara; balones a Pau Gasol. 

Gasol se convirtió en el faro absoluto en medio de la tormenta gala. El gigante de 2,15 soportó un castigo físico tremendo, haciendo frente a dobles marcajes desde el poste bajo y a una lucha bajo aros contra el mejor defensor del torneo Rudy Gobert. Cabe reseñar que a la brillantez de Pau se le sumó la calidad y la verticalidad del Chacho Rodríguez, anotando 15 puntos desde el banquillo para revolucionar el ritmo del partido. 

Fuente: FIBA

Batum y su triple

El último cuarto fue un ejercicio de supervivencia. España, remando a contracorriente, logró darle la vuelta al marcador en los minutos finales, asumiendo el control desde la defensa y la veteranía de Gasol en la zona. 

Fuente: FIBA

Parecía que el billete a la final estaba sellado, pero con el marcador 66-63 a favor de España y a escasos segundos del final, Nicolas Batum obró un milagro. El alero francés se levantó desde más allá de la línea de tres puntos, desequilibrado y con la mano del defensor encima, y clavó un triple inverosímil que empató el partido (66-66). El estadio de Lille estalló como un volcán. El golpe psicológico era brutal para España, que veía cómo el triunfo se le escapaba de los dedos para entrar en una agónica prórroga.

La prórroga: Momento Gasol

Fue en el tiempo extra donde Pau Gasol abandonó la condición de estrella para entrar en la categoría de mito. Mientras a los demás jugadores les quemaba el balón, el pívot de Sant Boi encontró una marcha inalcanzable.

Firmó unos inolvidables mates que fueron apagando, uno a uno, los gritos de los aficionados franceses. Su dominio fue tal que Rudy Gobert, desquiciado e incapaz de frenarlo, cometió su quinta falta personal y fue expulsado del encuentro. En medio de la tensión, Gasol visitó la línea de tiros libres una y otra vez, exhibiendo una sangre fría asombrosa (terminó con un casi inmaculado 16 de 18 en tiros libres). 

Fuente: FIBA

La imagen final que cerró el partido fue poética: con España tres puntos arriba (78-75) a falta de 14 segundos, Batum forzó una falta que le dio tres tiros libres para volver a empatar. Sin embargo, falló los tres lanzamientos. Gasol aseguró el rebote, anotó dos tiros libres más en el otro aro y puso el definitivo 80-75.

Porque aquella gesta no se quedó solo en las limitaciones de la pista. Al día siguiente, la prensa francesa se rindió ante la proeza de Gasol. L’Équipe calificó el partido de Pau como “sobrehumano”y «cruel», admitiendo que había sido él en solitario quién había hecho “llorar a los bleus”.

Hoy, 11 años de distancia, los 40 puntos de Pau Gasol contra Francia no solo se recuerdan como una gran actuación estadística. Se recuerdan como una de las máximas expresiones de liderazgo, talento y resiliencia en la historia del baloncesto español y europeo.

Deja un comentario

Descubre más desde Factor Cancha

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo