Con el cambio de paradigma del baloncesto europeo, en Roma han nacido dos clubes dispuestos a revolucionar Italia y Europa
Era el 29 de marzo de 1984, y en la ciudad suiza de Ginebra se celebraba la final de la Copa de Europa, cuyos dos protagonistas eran el Barcelona y la Virtus de Roma (conocido en ese momento como Banco di Roma). Ambos buscaban su primer título europeo, pero en esa ocasión fue el conjunto italiano quien, gracias a un estelar Larry Wright que terminó con 27 puntos, se impuso al Barça protagonizando una gran remontada. Han pasado ya 42 años de aquella hazaña, y el baloncesto en la ciudad de Roma no ha hecho más que hundirse.
Lo que debió ser el despegue definitivo en la élite europea acabó siendo una forma de tocar techo para después ir bajando a los infiernos poco a poco. Después de alcanzar la gloria nacional e internacional, la Virtus de Roma sólo fue capaz de conquistar dos Copas Korac, en 1992 y 1996, y una Supercopa italiana en el 2000, su último título. Año a año el conjunto transalpino se fue deteriorando hasta que en 2014, por motivos económicos, descendió una categoría. Cuatro temporadas más tarde regresaron a la LEGA, pero en 2020 acabaron abandonando la liga ahogados por las deudas. “Sin ingresos y en ausencia de nuevos compradores, la decisión era inevitable”, afirmó en su momento el club.

Sin embargo, seis años más tarde, la situación se ha revertido, y de una temporada a otra Roma pasará de no tener ningún equipo como representante de la ciudad en la élite a tener dos: Maxima Roma y Roma Basketball. Este giro en los acontecimientos se debe entre otras cosas al cambio de paradigma en el baloncesto europeo. Con la presumible llegada de la NBA Europa (aún está por ver en qué términos llegará… y si acabará llegando) el tablero del baloncesto del Viejo Continente se ha empezado a mover. Y en este contexto, Roma se presenta como una de esas ciudades claves, muy bien valoradas.
La Ciudad Eterna es un enclave básico para el proyecto que la NBA quiere desarrollar en Europa, pues figuraba como una de las doce ciudades donde crear una franquicia. Por su parte, la Euroliga no se queda atrás, y ha incluido a ambos equipos en la próxima edición de la Eurocup mediante una wildcard, integrándolos desde ya en su ecosistema y adelantándose a la BCL.
De esta forma, los inversores han olido sangre, y se han lanzado de cabeza a fundar dos equipos desde cero, pero que competirán desde ya en la LEGA (ambos tras haber comprado una plaza) y en la segunda competición europea.
Roma Basketball SPQR
Este es el caso de Donnie Nelson, ex-general manager y jefe de operaciones de los Dallas Mavericks e hijo del recientemente fallecido Don Nelson, quien es el inversor principal de Roma Basketball SPQR y quien apunta a ser la cara más visible dentro de la directiva. Además, cuenta también con el apoyo accionarial de Luka Doncic, que tras anunciar que estaría involucrado en el proyecto señaló que llevaba “mucho tiempo soñando con tener un equipo en Europa”. También figuran dentro del grupo inversor el exentrenador italiano Valerio Bianchini (fue el técnico que guió a la Virtus de Roma a conseguir la Copa de Europa), que será el presidente de honor, y el exjugador lituano Rimantas Kaukenas.
Este nuevo club nace desde cero, pero competirá desde ya en la élite del baloncesto italiano, sin pasar por ninguna de las divisiones inferiores. Lo hará tras comprar la plaza en LEGA del Vanoli Cremona, campeón de la Copa de Italia en 2019, en un procedimiento que se da más veces de las que se debería en este deporte.
Roma Basketball se ha puesto en las manos de Donnie Nelson, a priori una persona ideal para afrontar todos los retos que se le vienen por delante a la entidad. En primer lugar, ha tenido que conformar junto con el resto de responsables en los despachos, un equipo competitivo, aunque el mercado europeo no le pilla de nuevas, pues es un gran conocedor del baloncesto del Viejo Continente. Sin ir más lejos, fue el encargado de descubrir a Dirk Nowitzki, cuando jugaba en segunda división alemana, antes de ser drafteado por los Mavericks. También sugirió a la franquicia de Texas elegir a Giannis Antetokoumpo en el draft de 2014 antes de que Mark Cuban lo declinara, y fue pieza clave en la elección de Luka Doncic como número 3 del draft de 2018. Esta conexión con el esloveno es lo que les ha llevado a enrolarse juntos en esta aventura.

Además, Donnie Nelson fue entrenador asistente de Lituania entre 1990 y 2006, ganando tres bronces olímpicos y un oro y una plata europea. Incluso llegó a ser galardonado con la medalla de la Orden del Gran Duque Gediminas en 2003 por su labor en el desarrollo del deporte de la canasta en el país lituano, algo a tener en cuenta en su desembarco en el baloncesto de clubes en Europa.
Por otro lado, el ejecutivo también conoce a la perfección el mundo NBA, pues durante más de 30 años perteneció a ese mundo, y sabe cuáles son sus mecanismos. Esto se antoja clave en la época que vive el baloncesto, cada vez más globalizado pero menos plural, donde los actores parecen más limitados. El proyecto cuenta con un atractivo especial, al estar dirigido por alguien que se mueve tan bien en ambos mundos. Nelson sabe que Roma es una ciudad clave tanto para la NBA como para la Euroliga, y que sea cual sea la resolución de esa posible unión entre ambas entidades, la Ciudad Eterna va a tener un hueco en la élite del baloncesto europeo.
La formación americana de Nelson también se verá en su forma de trabajo y en el modelo de entretenimiento que quiere traer a Roma. «Desde el principio, nuestra ambición ha sido construir un proyecto en Roma que sirva de puente entre la ciudad y la experiencia e ideas desarrolladas en los niveles más altos de este deporte», aseguró en unas declaraciones a la prensa italiana.
Por si esto fuera poco, Roma Basketball está apostando por rodear a su equipo directivo de nombres ilustres. Uno de ellos es Sergio Scariolo, que tras abandonar el Real Madrid se ha enrolado en las filas del conjunto capitalino como asesor especial de de estrategia de baloncesto, un papel en el que se intuye que estará como apoyo del cuerpo técnico. Por otro lado, los dos últimos nombres que se han sumado al organigrama son Chris Mullin y Bryan Colangelo. El primero fue jugador y ejecutivo de diversas franquicias de la NBA, además de entrenador universitario; el segundo llegó a ser reconocido dos veces como Ejecutivo del Año en la NBA y cuenta con experiencia en los despachos de Phoenix Suns, Toronto Raptors y Philadelphia 76ers. Son dos hombres que vienen a aportar su experiencia al proyecto.

A nivel deportivo, Roma Basketball ha completado una plantilla competitiva, que será guiada por Alessandro Magro desde los banquillos. Se ha apostado por nombres como Nico Mannion, Trentyn Flowers o Marco Simonovich, quienes están llamados a ser claves en el desempeño de esta primera temporada. También figuran en la plantilla los ex-ACB Erik Stevenson o Jesse Edwards, que no dejaron un gran sabor de boca en su paso por Zaragoza y Baskonia respectivamente, pero que tienen una buena oportunidad de resarcirse en una liga como la italiana.
Completan la plantilla Corey Davis, Gerald Ayayi, Michael Iuzzolino, Artürs Strautins, Giannis Odzebe, Paul Watson, Andrea Mezzanotte y Giovanni Emejuru. Las expectativas no son bajas, aunque habrá que ver la gestión de las mismas, como rueda el equipo durante el curso y cómo encajan todos los jugadores entre sí, pero la temporada puede ser ilusionante.
Maxima Roma
El otro proyecto que ha surgido de la nada en la capital de Italia es el de Maxima Roma, liderado por el inversor y abogado italo-americano Paul Matiasic, quien hasta el inicio de este verano era el presidente del Pallacanestro Trieste. De hecho, en un principio se rumoreó que su intención era trasladar al equipo desde orillas del mar Adriático hasta Roma, pero finalmente, tras la presión social y política, optó por salirse del club triestino, vender su participación y fundar Maxima Roma desde cero.
El procedimiento para la creación de este nuevo club ha sido el mismo que el de Roma Basketball: la compra de licencia. En este caso, Paul Matiasic y su equipo adquirieron el título deportivo del Pallacanestro Brescia para poder disputar la primera división italiana sin tener que ir escalando poco a poco.
Además, también han recibido la invitación para jugar la Eurocup, asunto a tener en cuenta, pues en Maxima Roma sueñan con alcanzar la Euroliga, como bien afirmó Matiasic en una rueda de prensa de presentación del club: “Nuestro objetivo es jugar en la Euroliga cuanto antes. Existen oportunidades en otras ligas, pero para nosotros la elección es sencilla: queremos la máxima categoría en el menor tiempo posible”. Sin embargo tampoco cierra la puerta a la NBA Europa: “De cara al futuro, no es ningún secreto que hemos hablado con todos. Sentimos la responsabilidad de no elegir a nadie en concreto, sino de analizar las oportunidades para jugar al máximo nivel”.

El máximo mandatario apuesta por un modelo de club que va mucho más allá de lo que pasa sobre el parqué, y así lo explicó: “El baloncesto es competición, pero también entretenimiento, identidad y comunidad. Esto es lo que queremos traer a Roma, respetando su historia”. De esta forma, apuesta por crear unas estructuras que sean capaces de unir el baloncesto con el entretenimiento, en un modelo que tratará de unir a toda la ciudad.
Por si fuera poco, Máxima Roma contará con una figura capital para la sociedad romana, Franccesco Totti. El que fuera ídolo y capitán de la AS Roma de fútbol, toda una institución en la ciudad, fue anunciado hace unas semanas como asesor y responsable del desarrollo de la afición y las actividades de Responsabilidad Social Corporativa. Esta contratación no hace más que dotar de identidad a la organización, pues con Totti dentro del organigrama es mucho más sencillo atraer aficionados y que estos se sientan identificados con el equipo. “El rol y, sobre todo, el proyecto que me propusieron me convencieron desde el primer momento», comentó emocionado el exfutbolista en redes sociales.
En la cancha, el panorama es alentador. En el banquillo se sentará Matteo Cotelli, que contará con jugadores de la talla de Xavier Moon, Bryton Lemar, Vernon Carey o Matt Ryan. Aunque sin duda el fichaje estrella ha sido Aaron Holiday, quien tras ocho años en la NBA ha decidido dar el salto a Europa para liderar a Maxima Roma desde el puesto de base. Completarán la plantilla Miro Bilan, Giovanni Veronesi, Federico Bonaccini, Carl Whatle, Gora Camara y John Brown. Es un equipo con mimbres suficientes como para alcanzar cotas altas tanto en la competición doméstica como en Eurocup.

Estados Unidos como punto de unión
Es evidente que ambos proyectos llevan el sello americano. Ese modelo estadounidense, cada vez más exportado a Europa, es la base de las dos iniciativas, desde la inversión financiera hasta las decisiones sobre el parqué. Tanto unos como otros se han rodeado de personas que controlan a la perfección la forma de hacer las cosas al otro lado del charco, pero que tienen conocimiento del entorno europeo y no vienen a imponer una forma de trabajar, sino a adaptarla a Europa.
Quizás este es el nexo común que une a Roma Basketball con Maxima Roma, además de que comparten ciudad, obviamente. No obstante, competirán por la masa social, por la audiencia y también, como es lógico, por obtener los mejores resultados posibles, empezando por el 11 de octubre, fecha en la que se disputará el primer derbi romano de la temporada.
Sobre el papel, son dos equipos que ilusionan y que han apostado todo por que Roma, unas cuantas décadas después, vuelva a postularse como una ciudad dentro de la élite del baloncesto europeo. Para ello, aún queda mucho camino por recorrer, pero los primeros pasos ya están dados. Ahora es momento de que las decisiones sobre lo que pasa en la cancha sean las correctas, y sobre todo, que esas ganas e inversión inicial no dejen de existir de repente, como tantas veces ha pasado en el baloncesto europeo.

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