En Factor Cancha, tres agentes profesionales —Juan Pablo San Segundo (Gersh Sports), David González(Free Agency Basketball) y Francisco Grande (Asesoría Grande Sport Management)— nos abren la puerta al mundo real del agente deportivo con un reportaje en profundidad sobre su profesión
Los agentes deportivos, esas personas encargadas de negociar los contratos de los jugadores, de mover los fichajes detrás de bambalinas y poco más. Esas personas de traje que tan solo trabajan en la época de fichajes y de verano para llevarse una gran comisión, ¿verdad? Bueno, la realidad no es así.
Los agentes deportivos no suelen tener la mejor fama en el mundo del baloncesto. Sin embargo, estos son indispensables. Son los encargados de filtrar las mejores ofertas para sus jugadores, asesorarlos legalmente, gestionar patrocinios y actuar como el puente clave entre el club y los jugadores. Todos estos movimientos pueden parecer sencillos, pero ni mucho menos lo son. La realidad es que esto conlleva un trabajo “casi diario” como nos aseguran nuestros entrevistados. Pero lo que es más importante es que mantienen centrado al deportista en su desarrollo y su nivel deportivo.
Estos profesionales, además, se encargan de muchos otros temas aparte de los ya mencionados. Antes de pasar a hablaros de ellos, vamos a empezar por el principio y por una pregunta clave antes de empezar el proceso.
¿Cómo te llegas a convertir en un agente deportivo?
El aspecto que más han destacado los agentes que hemos entrevistado es que para ejercer esta profesión lo más esencial es tener un don de gentes. El agente deportivo lidia a lo largo del día con muchas personas distintas, por lo que es imprescindible saber cómo tratar con las personas. También tiene mucho peso tener buenos contactos. Las relaciones previas antes de entrar a la profesión pueden ser clave; al final, necesitas conocer no solo a tus jugadores, sino también a las personas que podrían estar interesadas en adquirir sus servicios.

Último y más importante de este proceso, necesitas tener una licencia FIBA. Sin esta licencia, los agentes deportivos no pueden representar legalmente a jugadores en transferencias internacionales, ni negociar contratos que involucren más de un país. Sin esta licencia tampoco puedes recurrir al mecanismo de arbitraje del Tribunal Arbitral de Baloncesto (BAT) en caso de una disputa salarial o un incumplimiento de contrato. Tampoco puedes representar o fichar a jugadores menores de edad de otros países, puesto que este trámite está sujeto a protocolos muy estrictos en los que son necesarios cierta formación y su cumplimiento.
¿Cómo conseguir esta licencia FIBA?
Para poder conseguir esta licencia tienes que aprobar un examen. Un examen que se realiza en la sede oficial de la FIBA situada en la localidad de Mies, Suiza. Una prueba donde te preguntarán sobre todo el Reglamento de Agentes de la FIBA, el Estatuto y Transferencia de Jugadores, y otras normativas deportivas, éticas y disciplinarias. Por muy complicado que esto parezca, realmente los agentes a los que hemos entrevistado nos han confesado que es una prueba realmente sencilla.

“Es un examen que creo que solo suspendieron de 30 que éramos, solo suspendieron 2 y después te dan la oportunidad de rehacerlo”, afirmaba Fran Grande. “Realmente es una prueba bastante sencilla”, nos contaba David González. Juan Pablo San Segundo nos decía: “La verdad es que no es un examen muy difícil”. Eso sí, aunque no sea muy complejo, sí tiene un elevado coste. Entre las tasas de inscripción, tasas anuales y una membresía que se debe pagar cada año, el precio es en torno a los 1800€ tras aprobar el examen, una vez aprobado, solo debes pagar la membresía anual, cuyo costo es en torno a los 1100€.
Empezar en un océano lleno de tiburones
Una vez que apruebas este examen y eres agente deportivo con licencia FIBA, es cuando la cosa se empieza a complicar. El mundo de los agentes deportivos es, muchas veces, como el océano donde hay peces pequeños que intentan sobrevivir y hay tiburones que dominan el mercado. “Es verdad que en este mercado y sobre todo cuando empiezas a llevar a jugadores que pueden tener una proyección de llegar a primeras divisiones, pues entra un poco el que el pez gordo se come el pez pequeño, en este caso yo soy el pez pequeño aquí. De alguna manera lo entiendo porque al final esto es el mercado, es la competencia. Pero es verdad que yo por ejemplo siempre digo algo, yo no haría algo que no me gustaría que me hicieran”, nos decía Fran Grande.G

Las grandes agencias siempre tendrán más opciones de llevarse a los mejores jugadores, es lógico. Al final, suelen contar con más recursos que les ayudan a tener mejores oportunidades y mayores ingresos “les intentamos ayudar con todo eso, intentar llegar a las marcas o a veces las marcas llaman directamente y ver cuál es la mejor”, nos confesaba Juan Pablo San Segundo acerca de las diferencias entre You First frente a agencias con una menor cartera de jugadores.
Frente a la dura competencia no hay una solución clara, algunos agentes como David González optan por “trabajar todo el día, esto es prácticamente un trabajo 24/7.” Aunque también destaca que en las agencias con menor cartera, es lógico que el trato sea más personalizado. Fran Grande nos comenta lo siguiente al respecto: “Yo creo que depende mucho de las relaciones personales, tú al final puedes tener un contrato con un jugador, esto es perfecto, puedes estar llevando su carrera, pero el jugador se va a quedar contigo si siente la confianza de que estás preocupado por él.” Es aquí donde entra otra de las claves de la profesión. El agente deportivo no sólo se limita a negociar contratos, sino que también debe tener una buena relación con el jugador.
El trabajo oculto del agente deportivo
Nuestros agentes ya nos han mencionado que es esencial tener un don de gentes. Aun así, hay otros aspectos muy importantes a tener en cuenta. Cuando eres un agente deportivo, tienes que resolver muchas más cosas que contratos. La lista de tareas va desde la casa del jugador, a ayudar a encontrar un colegio para sus hijos, trabajo para su pareja o problemas con visados.

Esta cantidad de tareas hace que de manera natural los agentes se relacionen en muchas ocasiones con sus jugadores. Haciendo que el vínculo entre un deportista y un agente deportivo muchas veces llegue a ser más que el mero trato profesional. “Es algo que creo que está mezclado realmente, porque yo quiero lo mejor para todos mis jugadores, igual que quiero lo mejor para todos mis amigos. Entonces, si yo quiero lo mejor para un jugador que además es mi amigo, yo voy a hacerlo todo honestamente por él”, nos confesaba Juan Pablo San Segundo. Sin embargo, esto es también un arma de doble filo.
La conexión entre agente y jugadores
Tener amigos está muy bien. A todo el mundo le gusta tener amigos. Pero, es esencial mantener claros unos límites profesionales “La clave es llegar y decir estamos trabajando juntos, ha llegado el momento, hemos dado el paso que viene natural lógicamente de también ser amigos porque tenemos mucha confianza, porque nos llevamos bien, porque nos lo pasamos bien juntos, pero cuando llega el momento de hablar de los temas de trabajo, pues hay que hablar de los temas de trabajo con total sinceridad y más aún siendo amigos.“ añadía el agente de You First.
Hacer amigos en esta profesión también conlleva un riesgo. En el mundo del agente deportivo es común el cambio de agencias por parte de los jugadores, por ello, al establecer una relación de amistad entre agente y deportista, es peligroso. Muchas veces, los deportistas al final deciden optar por la decisión que les es más favorable profesionalmente aunque sea incompatible con esa amistad. Es entonces cuando llega uno de los momentos más duros de la profesión según nos han contado los agentes.
La carga de trabajo durante la temporada regular y durante la temporada de mercado
Otro de los aspectos más cambiantes de la profesión es la carga de trabajo durante las distintas etapas del mercado. Durante la temporada regular tienes ciertas responsabilidades, resolver alguna disputa entre tus jugadores y clubes, ayudar con consultas legales o intentar encontrar equipo a alguno de los jugadores de tu cartera que esté sin equipo. Esto es una carga de trabajo importante, pero nada tiene que ver con la cantidad de esfuerzo y horas dedicadas en los primeros meses de verano.

David González, CEO de Free Agency Basketball, nos lo contaba de la siguiente manera: “Durante la temporada regular tienes ciertas tareas, pero en junio y julio es cuando realmente tienes todo el trabajo”. En estos meses estoy prácticamente todo el día pegado al móvil.” No solo para negociar con clubes o con nuevos jugadores, sino también para hablar con los jugadores sobre las mejoras que pueden hacer en su juego “por ejemplo, este verano en estas tres cosas, pues, en atacar de cara al aro, en el tiro exterior, y en la movilidad de piernas a nivel defensivo para poder defender a jugadores exteriores.” nos contaba Fran Grande.
La profesión del agente deportivo es, definitivamente, mucho más que los prejuicios que se tienen sobre esta. Es cierto que no se salva de tener partes más grises y muchas disputas o conflictos de intereses. Pero es esencial para que se desarrolle el ecosistema del deporte de manera natural.

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