Rytas Vilnius toca el cielo y conquista su primera BCL tras una remontada histórica (86-92)

El conjunto lituano levantó 18 puntos de desventaja, forzó la prórroga con un Lukosius descomunal y derrotó al AEK para proclamarse campeón por primera vez en su historia

Rytas Vilnius escribió una de esas noches que quedan grabadas en la historia de la Basketball Champions League. El conjunto lituano, que llegó a verse contra las cuerdas y claramente superado durante muchos minutos, fue capaz de cambiar por completo el guion del partido, igualar una final que parecía perdida y rematar la obra en la prórroga para proclamarse campeón de la BCL por primera vez en su historia.

AEK dominó durante buena parte del encuentro, apoyado en el talento de Bartley y Nunnally, pero Rytas encontró una reacción heroica en el último cuarto. Lukosius, absolutamente decisivo desde el perímetro, lideró una remontada memorable que acabó llevando el partido al tiempo extra. Allí, los lituanos fueron determinantes.

AEK golpea primero

El partido arrancó con dos puntos iniciales para Rytas, pero AEK no tardó en imponer su ritmo. Bartley anotó desde el triple y el conjunto griego firmó un buen inicio, con un parcial de 7-4 que ya marcaba las primeras diferencias. Charalampopoulos también castigó desde el perímetro y, con el 10-4 en el marcador, llegó el primer tiempo muerto del encuentro.

Tras la pausa, Bruhnke respondió con un triple para Rytas, intentando mantener a los lituanos dentro del partido. Sin embargo, AEK seguía encontrando mejores sensaciones en ataque. El duelo empezaba a calentarse, especialmente entre dos de los grandes nombres propios de la final: Harding y Bartley.

Bruhnke se convirtió en el principal argumento ofensivo de Rytas en esos primeros minutos. El alemán sumó un 2+1, aunque falló el tiro adicional, mientras su equipo seguía sufriendo para encontrar fluidez. Al otro lado, Bartley estaba completamente desatado. El exterior de AEK encadenó cinco puntos consecutivos, incluido un triplazo, y alcanzó los 10 puntos de los 19 que llevaba su equipo.

Rytas, además, no encontraba premio en tiros liberados. Esa falta de acierto permitió al conjunto griego abrir la primera brecha importante del partido, alcanzando una ventaja de 13 puntos con el 25-12. Lukosius, con un triple, redujo ligeramente la diferencia antes del final del primer cuarto, que terminó con 25-15 favorable al AEK.

Nunnally impulsa la escapada griega

El segundo cuarto comenzó con un intercambio de canastas entre James Nunnally y Masiulis. Sin embargo, el estadounidense salió claramente vencedor de ese pulso. Nunnally anotó un triple que elevó la ventaja griega hasta los 15 puntos y obligó a Giedrius Zibenas a solicitar tiempo muerto con el 34-19.

AEK tenía el partido donde quería. Dominaba el ritmo, castigaba los errores de Rytas y transmitía una sensación de control absoluto. Caroline quiso añadir espectáculo a ese dominio con un mate descomunal que levantó al público y aumentó todavía más la energía del conjunto griego.

Después de unos minutos de ritmo anotador alto, el partido se atascó por completo. Ninguno de los dos equipos consiguió anotar desde el 5:24 hasta el 1:46, cuando Feazell rompió la sequía desde la línea de tiros libres para colocar el 38-25.

Rytas estaba fuera del encuentro. Le costaba generar ventajas, no encontraba continuidad en ataque y AEK parecía controlar todo lo que sucedía sobre la pista. Gray anotó tras rebote ofensivo y, posteriormente, Nunnally convirtió dos tiros libres para mandar el partido al descanso con un contundente 42-25.

El dato reflejaba perfectamente los problemas lituanos: Rytas firmaba la anotación más baja en una primera parte de su historia en la BCL.

Rytas intenta reaccionar, pero AEK resiste

La segunda mitad comenzó con un triple de Speedy para Rytas. El propio jugador repitió poco después desde el perímetro, encadenando dos triples consecutivos y acercando a los lituanos a 13 puntos, 44-31. Parecía que Rytas empezaba a encontrar algo de aire.

Pero cada vez que AEK necesitaba una respuesta, aparecía Bartley. El exterior griego volvió a asumir responsabilidades en ataque para frenar el intento de reacción rival. Aun así, Bruhnke, que estaba firmando una gran final, volvió a sumar con un 2+1 que colocaba el 46-34.

Esta vez no fue Bartley, sino Nunnally, quien volvió a golpear. El estadounidense anotó un triple y dos puntos más para ampliar de nuevo la ventaja hasta el 53-35. AEK siguió sumando desde la línea de tiros libres, mientras Rytas se mostraba muy atascado en ataque estático.

El conjunto lituano no encontraba claridad y la diferencia se mantenía amplia. Al final del tercer cuarto, AEK mandaba por 63-45 y parecía tener el título muy cerca.

Lukosius cambia la final

El último cuarto arrancó igual que el tercero, con un triple de Rytas, aunque esta vez el protagonista fue Lukosius. Harding también anotó desde el perímetro y, poco después, convirtió tras recuperar la posesión para situar el 65-53. Rytas empezaba a creer, aunque AEK todavía conservaba una ventaja importante.

Greg Brown, poco habitual desde el 6,75, respondió con un triple para el conjunto griego. Lukosius contestó de inmediato. La final entró entonces en un tramo de locura absoluta. Bartley volvió a anotar desde el triple y, casi sin dejar respirar al rival, firmó otro más. Harding también se sumó a la fiesta exterior. Cuatro triples en apenas un minuto .

Rytas, que durante muchos minutos había parecido bloqueado, empezó a igualar la intensidad de AEK y, por momentos, incluso se mostró superior. Speedy sumó tres puntos desde la línea de tiros libres y bajó la diferencia de los diez puntos, 74-65.

Harding, que había estado más desaparecido durante buena parte del encuentro, asumió galones en el momento clave. Rytas ya había cambiado por completo el guion de la final. El equipo lituano sacó su garra, aumentó la presión y encontró en Lukosius a un líder inesperado pero imparable.

Un nuevo triple del escolta, intratable desde el perímetro, colocó a Rytas a solo cinco puntos a falta de cuatro minutos. El AEK, que había dominado con autoridad durante tres cuartos, empezaba a sentir el vértigo de una final que se le escapaba.

Una remontada para la historia

A falta de un minuto, Lukosius volvió a aparecer con otro triple para poner a Rytas a tres puntos. Harding anotó después una canasta clave para situar el -1 a falta de 30 segundos. Nunnally respondió con dos tiros libres y dejó 22 segundos por jugarse.

Entonces llegó el momento de la noche. Lukosius, en estado de gracia, clavó el triple del empate a falta de 19 segundos. Era su sexto triple del partido y, sin duda, el más importante. Rytas había completado una remontada increíble y mandaba la final a la prórroga después de que Lekavicius y Speedy no pudieran anotar en la última acción.

Gudaitis remata la obra en la prórroga

El partido ya era otro. Rytas estaba pletórico, impulsado por la energía de su remontada y por una grada que se había volcado con el equipo lituano. Nada más empezar la prórroga, Gudaitis, que apenas llevaba dos puntos hasta ese momento, apareció como un gigante.

El interior sumó cinco puntos consecutivos, incluido un 2+1 que desató la euforia del público lituano y de buena parte del pabellón, claramente entregado a la causa de Rytas. AEK, en cambio, estaba completamente desaparecido, sin respuestas y todavía golpeado por lo sucedido al final del tiempo reglamentario.

Y, cómo no, volvió a aparecer Lukosius. El héroe de la noche clavó otro triplazo desde la esquina para completar un parcial de 8-0 en la prórroga. Rytas había pasado de estar contra las cuerdas a tener el título en sus manos.

Gudaitis, convertido en el hombre del tiempo extra, volvió a anotar un 2+1, aunque falló el adicional. Aun así, la diferencia ya era de ocho puntos y AEK no encontró la manera de volver al partido.

Rytas Vilnius mantuvo la ventaja hasta el final y se proclamó campeón de la Basketball Champions League por primera vez en su historia. Una final de locura, una remontada inolvidable y una noche eterna para el baloncesto lituano.

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