Los Hombres de Negro sueñan con los playoff de la Liga Endesa y con ganar la FIBA Europe Cup, gran culpa de esto la tienen el trabajo de Jaume Ponsarnau y de Rafa Pueyo
El Surne Bilbao Basket está viviendo una gran temporada. Pese a la dura derrota en el Palau Blaugrana el pasado fin de semana frente al Barça, figuran novenos en la clasificación, igualados a 15 victorias con Unicaja de Málaga, aunque con un partido más. Están tocando a la puerta de los Playoff, haciendo soñar a su afición con jugar las eliminatorias por el título liguero por primera vez en once años, cuando quedaron cuartos en liga regular, pero perdieron con el Valencia Basket en las eliminatorias.
Mientras, en Europa los Hombres de Negro han avanzado con paso firme hasta la final de la FIBA Europe Cup, donde se verán las con el PAOK de Salónica, verdugo de UCAM Murcia en semifinales. El próximo 22 de abril jugarán la ida en Grecia, mientras que la vuelta se disputará en Miribilla el 29 de abril, día en el que pueden volver a escribir la historia.
La ilusionante campaña que Bilbao Basket está firmando tiene un nombre propio. En realidad, dos. El primero de ellos es Jaume Ponsarnau, quien es el encargado de que todo funcione en la cancha de la manera correcta. El otro nombre es Rafa Pueyo, el responsable de la confección de plantilla y de dar las herramientas necesarias al preparador catalán.
Un tándem perfecto
Ponsarnau, nacido en Tárrega en 1971, lleva ya muchos años en esto del baloncesto. Antes de llegar a Bilbao en el verano de 2022 Jaume ya contaba con una dilatada experiencia en los banquillos ACB. Manresa, Gipuzkoa, Valencia y Zaragoza lo corroboran, y sus ya más de 500 partidos como entrenador ACB también. Su trabajo en todos estos clubes es innegable, pero probablemente en donde más huella esté dejando sea en Bilbao. Recién renovado hasta 2029, se erige como una de las figuras claves del proyecto bilbaíno para seguir creciendo.

Ponsarnau es uno de los técnicos que mejor se ha adaptado al baloncesto moderno y evolución. Las transiciones, el juego rápido y la intensidad son los buques insignia de su baloncesto. Surne es el octavo equipo en ritmo de esta Liga Endesa, jugando 75,8 posesiones por partido, mientras que anota 1,10 puntos por posesión, según el portal de datos DBasket.
Otra seña de identidad del técnico son sus rotaciones, muchas veces llamativas para el espectador, pero más que efectivas para los intereses de sus equipos. Ponsarnau acostumbra a cambiar a cuatro o cinco jugadores de una tacada, es decir, el quinteto entero o casi entero. Esto es algo muy poco habitual en el baloncesto profesional, pero que casa perfectamente con el baloncesto de ritmo e intensidad que propone Surne Bilbao Basket. De esta manera se consigue que los cinco jugadores que estén en pista estén frescos y puedan competir al 100% en todo momento, evitando la fatiga o el cansancio de acumular muchos minutos seguidos en pista.
Con todo esto su Surne Bilbao Basket ha conseguido sacar victorias de un mérito tremendo esta temporada frente a Unicaja de Málaga, UCAM Murcia, La Laguna Tenerife o Joventut de Badalona. Todas eso sí, en su feudo, Miribilla, donde acumulan 10 victorias y tan solo 3 derrotas. Sin embargo, el punto a mejorar en lo que queda de temporada son los partidos fuera de casa, su gran debe, donde solo han conseguido ganar cinco.
El gran rendimiento de los Hombres de Negro no se puede entender sin Jaume Ponsarnau, pero tampoco sin Rafa Pueyo. El director deportivo bilbaíno acumula ya 7 temporadas como jefe de la parcela deportiva de la entidad. Antes ya formó parte como técnico ayudante durante 12 cursos y otros dos como entrenador principal. Pueyo es un hombre de la casa, que tomó el mando de la dirección deportiva después de descender a Leb Oro, desde entonces el club no ha parado de crecer y de poco a poco volver al lugar al que pertenecía. Por el camino, un ascenso y un título europeo. Este año se sueña con revalidar dicho título y luchar por entrar a los Playoff.
El vizcaino ha confeccionado una plantilla muy competitiva, perfecta para el juego de Ponsarnau. En verano se enfrentaba al reto de formar un grupo en su mayoría nuevo, pues solo iban a continuar Pantzar, Hillinason, Frey, Bagayoko y Sylla . El primer paso fue la venta de Melvin Pantzar a Unicaja, aunque consiguiendo mantener al jugador cedido un año más, una operación que ha sido todo un éxito para los vizcaínos. Después, firmar a siete hombres más para poder cerrar el roster.

Estos jugadores fueron Normantas, Hilliard, Jaworski, Petrasek, Lazarevic, Krampelj y Aleix Font. De todos estos solo Hilliard y Font conocían ya la Liga Endesa, el resto está viviendo su primera experiencia en la competición, aunque se han adaptado de maravilla a ella.
Normantas provenía del Rytas Vilnius lituano, y está siendo la referencia defensiva exterior del equipo, mientras que en ataque también consigue sumar con regularidad. Hilliard, que llegó desde el Breogán y Jaworski, que venía de ser el máximo anotador de la liga alemana con Oldenburg, se han convertido en dos jugadores capaces de dinamitar los partidos en cualquier momento desde la ofensiva, especialmente este último cuando entra en trance desde la línea de tres. Con Luke Petrasek y Martin Krampelj, que llegaban de Anwil Włocławek (Polonia) y Yalovaspor (Turquía) respectivamente, han encontrado intensidad, físico, rebote y tiro exterior para la posición de cuatro. Font desde Coruña y Lazarevic desde el FMP Soccerbet serbio fueron quienes llegaron para terminar de apuntalar la rotación y dar un fondo de armario más que necesario para afrontar las dos competiciones.
Las apuestas de Pueyo han salido a la perfección y le han dado a Ponsarnau las herramientas necesarias para armar un equipo competitivo y con carácter, que está haciendo soñar a la afición con la FIBA Europe Cup y con alcanzar los playoff de la Liga Endesa. Para ello el último empujón se antoja clave, pero van por buen camino. Mientras, Ponsarnau y Pueyo seguirán formando un tándem perfecto para seguir creciendo.

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