UCAM sobrevive al caos y al reencuentro con Caupain (84-85)

En un duelo que pasó del control absoluto a la agonía más pura, el UCAM Murcia logró llevarse una pequeña ventaja de Reggio Emilia.

En la ida de esta eliminatoria europea, los de Sito Alonso demostraron que saben sufrir, ganando por la mínima (84-85) en un partido que dominaban por placer y que terminó convertido en una guerra de guerrillas.


Un dominio que se desvaneció entre faltas
A mitad del tercer cuarto, el guion parecía escrito. El UCAM mandaba con una renta de dobles dígitos, exhibiendo una fluidez ofensiva que desarmaba al Pallacanestro Reggiana. Sin embargo, el partido cambió de piel cuando el arbitraje se volvió protagonista y el bonus castigó la agresividad murciana.
La pintura universitaria se desmoronó por la vía de las exclusiones. Primero fue Moussa Diagne cargado, pero el golpe de gracia llegó con las quintas faltas de Cate y Devontae Cacok. Sin sus dos torres principales, el UCAM se quedó «desnudo» bajo los aros a falta de pocos minutos, con un marcador que ya reflejaba una igualdad asfixiante.


El fantasma de Troy Caupain
Fue entonces cuando emergió la figura de un viejo conocido. Troy Caupain, con esa frialdad que la afición del Palacio conoce bien, castigó cada desajuste. El base estadounidense lideró la remontada italiana, castigando desde el triple y forzando penetraciones que ponían al UCAM contra las cuerdas. El partido entró en un intercambio de golpes donde cada posesión pesaba una tonelada.

La apuesta de Sito: «Yo no me defiendo, yo ataco»
Con el juego interior diezmado, Sito Alonso tomó una decisión de autor. Lejos de buscar parches defensivos, puso en pista un quinteto pequeño, cargado de exteriores y movilidad, renunciando al rebote a cambio de dinamismo y amenaza exterior.
La estrategia funcionó. El UCAM recuperó la iniciativa mediante la velocidad, sacando de zona a los pivots italianos y anotando canastas críticas en transiciones rápidas. En la rueda de prensa posterior, el técnico madrileño fue tajante sobre su filosofía en el tramo final:
«Yo no me defiendo, yo ataco. Echenique ha durado una jugada en pista porque no podía defender a Kelan Martin, que le ha metido un triple en la jugada».

Final de infarto y todo por decidir
El 84-85 final otorga una ventaja mínima pero vital para la vuelta en Murcia. El UCAM se lleva la victoria, pero también la lección de que en Europa la renta de diez puntos es un espejismo si no se controla el ritmo de las faltas personales.
El Palacio de los Deportes decidirá quién pasa de ronda en un partido de vuelta que promete ser otra batalla de alta tensión.

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