Los Hombres de Hierro en la NBA

Harrison Barnes, jugador de los San Antonio Spurs, se pierde un partido por primera vez en cinco años

La exigencia física en el mundo del deporte, y más en la NBA, continúa aumentando debido a la industria que se ha creado alrededor del espectáculo. Los deportistas piden jugar menos partidos, pero a la hora de renovar el contrato, solicitan mayores cantidades de dinero. El pez que se muerde la cola.

El debate sobre si se está sobreexplotando a los jugadores físicamente sigue en todas las tertulias deportivas cuando un jugador se lesiona de gravedad o un entrenador alza la voz para quejarse del calendario, pero el show debe continuar.

En el caso de la NBA, la organización ha decidido incluso ‘castigar’ a los jugadores que descansan o se borran de partidos, imponiendo un mínimo de encuentros para poder aspirar a conseguir títulos individuales. Pero en esta liga tan loca y competitiva, también hay quien no quiere descansar o tiene la suerte de no lesionarse.

Una especie en extinción

Los Hombres de Hierro (‘Iron Men’) son una rara avis. Un grupo minoritario de jugadores que saltan a pista cada día de partido, sin importar el rival o la importancia del duelo. Pero para formar parte de ello no solo te tienes que implicar, también tienes que contar con la fortuna de tu lado.

De este exclusivo grupo se ha dado de baja Harrison Barnes. El jugador de los San Antonio Spurs encadenaba 364 partidos consecutivos en la liga, pero se ha perdido el duelo ante los Philadelphia 76ers tras despertarse de la siesta con un dolor en el tobillo izquierdo. Pese a la incongruencia, el descanso ha acabado con una racha que empezó el 4 de diciembre de 2021.

Sin embargo, Harrison Barnes no era el jugador en activo que sustentaba el récord de partidos consecutivos. El escolta de los New York Knicks, Mikal Bridges, es el poseedor del récord, con 617 encuentros seguidos. No se ha perdido ningún duelo desde que debutó en la liga en 2018. Aun así, el de los Knicks solo ocupa el noveno puesto en la lista histórica de los Hombres de Hierro en la NBA.

Un podio difícil de superar

El pionero, y por ello apodado ‘Iron Man’ en su momento, es A.C. Green, jugador de Los Ángeles Lakers que encadenó 1.192 partidos. Lo que equivale a más de 14 años sin faltar a una cita. En las 16 temporadas que disputó en la NBA, únicamente se perdió 3 partidos. Un dato que será difícil de superar porque para que Mikal Bridges escalase hasta la primera posición tendría que jugar todas las noches durante 7 temporadas más.

El top 3 lo cierran Randy Smith en segunda posición, con 906 partidos jugados entre las temporadas 1972-1983, y Johnny «Red» Kerr, con 844 encuentros desde 1954 hasta el 1965. Unos números que parecen surrealistas.

Superar récords de este calibre en la generación que predomina el descanso de las estrellas, conocido como el ‘load management’, es imposible. Al final, las cifras de Green o Smith no son solo récords de resistencia, sino monumentos a una filosofía de juego que parece haberse evaporado.

En una NBA donde el valor de un jugador se mide tanto por su eficiencia en la pista como por la gestión de sus descansos fuera de ella, los ‘Iron Men’ han pasado de ser la norma a convertirse en leyendas románticas. Quizás Mikal Bridges sea el último eslabón de una cadena que se rompe ante la fatiga moderna; un recordatorio de que, aunque el negocio exija pausa, todavía hay quien entiende el baloncesto como una cita ineludible con el parqué, cada noche y sin excusas.

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