El conjunto blanco resistió el empuje final del Joventut y sumó un triunfo trabajado en Badalona, en un partido intenso y con un Ricky Rubio estelar.
Una primera mitad dura e igualada
El partido arrancó con una intensidad tremenda. Ambos equipos comenzaron desacertados de cara al aro, pero fue David Kramer quien abrió la lata con un triple desde la esquina. Cameron Hunt respondió con la misma moneda. El duelo Campazzo-Ricky se palpó desde los primeros segundos, con el base del Masnou muy agresivo en defensa. Aunque ninguno de los dos conjuntos estaba cómodo sobre la pista, la Penya mostraba un punto más de energía, empujada por un Olímpic que ya rugía antes incluso del salto inicial.
El encuentro fue un constante toma y daca, con un Ante Tomic inspirado que empezaba a hacer de las suyas (9-8). Dani Miret movió ficha rápidamente para mantener un quinteto fresco y competitivo. La Penya dominaba gracias a su intensidad defensiva y a una buena toma de decisiones en ataque. Ricky Rubio, uno de los artífices del buen inicio verdinegro, robó un balón y combinó con Sam Dekker, que completó la jugada con un 2+1 que hizo estallar al público de Badalona (15-9). El primer cuarto, de pocos puntos, se cerró con un triple sobre la bocina de Theo Maledon, que dejaba el marcador casi igualado (17-16).
El segundo cuarto comenzó con más acierto que el primero. Deck, que este año no está especialmente fino desde el 6,75, anotó desde la esquina y después convirtió una gran canasta por elevación sobre Birgander. Ludde Hakanson respondió con otro triple. Hunt subió una marcha más y sumó una canasta complicada sobre Procida, además de tres tiros libres que devolvían la ventaja a la Penya (25-21). Tomic seguía haciendo daño en la pintura. Kraag fue sustituido tras cometer su tercera falta personal, una acción sobre Maledon, que además del tiro sumó el adicional.
El que entró en combustión fue Alex Len, con un tapón espectacular y, en la siguiente acción, un mate descomunal. Llull dio la vuelta al marcador con un triple tras un parcial de 0-9 favorable al Madrid (27-31). A cuatro minutos del descanso, el partido se calentó. Sergio Scariolo reclamó una falta sobre Campazzo en un rebote, pero los colegiados dejaron seguir la jugada pese a tener al argentino en el suelo. Con superioridad numérica, la Penya aprovechó para sacar una falta sobre Ricky en un tiro de tres, y el base no falló ninguno de los libres (32-35). Los últimos minutos de la primera parte fueron de máxima tensión, sin apenas puntos, y con una certeza clara: no se iba a conceder ni el más mínimo detalle. El Real Madrid se marchó al descanso con una ligera ventaja (35-37).
Reacción verdinegra en el mejor momento del Madrid y un final de infarto
La segunda mitad empezó con un Andrés Feliz inspirado, que anotó cuatro puntos consecutivos. También Ricky Rubio mantuvo su inspiración, sumando los cuatro primeros de su equipo. Lyles, que venía de firmar uno de los mejores partidos de su carrera, completó un brillante coast to coast. En la siguiente acción, Micheal Ruzic intentó un mate sobre Kramer y Tavares, pero el caboverdiano le golpeó el brazo. El público del Olímpic pidió antideportiva y, tras revisión por Instant Replay solicitada por Miret, los árbitros mantuvieron la falta normal (42-46).
En este tercer cuarto, el conjunto blanco apretó el acelerador y alcanzó la máxima diferencia del encuentro, con un Tavares especialmente incisivo que complicó mucho la vida a la defensa verdinegra (44-54). Ricky quiso echarse el equipo a la espalda y desquició por momentos a la defensa madridista, aunque los blancos seguían un paso por delante, con un Feliz muy activo. Cuando parecía que el Madrid podía romper el partido, la Penya reaccionó desde la defensa y con un triple de Vives que encendió el pabellón. Tras el tiempo muerto, el propio Vives repitió para dar aire a los de Badalona (55-61). El cuarto terminó con el Madrid por delante, aunque sin poder sentenciar en un momento clave. La Penya resistía (55-63).
Alex Len nada más empezar el último cuarto sumó seis puntos consecutivos bajo el aro para poner la máxima del partido (57-69). Miret respondió colocando a sus dos hombres grandes, Birgander y Tomic, para ganar centímetros en la pintura. A partir de ahí, al Madrid le costó más hacer daño por dentro e intentó castigar desde el perímetro, sin éxito. La Penya aprovechó el momento para acercarse, aunque la distancia seguía siendo de ocho puntos (63-71).
A falta de cuatro minutos, el Joventut subió su nivel ofensivo y defensivo y se colocó a solo cuatro puntos (67-71), desatando la euforia en Badalona. Eran los mejores minutos de los verdinegros en toda la segunda parte. En el momento de la verdad apareció Theo Maledon con un triple limpio, pero Ricky Rubio respondió con otro descomunal y, en la siguiente jugada, forzó tres tiros libres tras un lanzamiento más allá del 6,75. El canterano no falló y puso a la Penya a solo un punto a falta de 57 segundos (75-76).
Ricky tuvo en sus manos la igualada, pero erró, y Campazzo respondió desde la línea de personal. Con 15 segundos por jugarse, Hanga tuvo el triple del empate, pero el balón no quiso entrar. La Penya compitió de tú a tú ante un Real Madrid que se marcha de Barcelona con dos victorias en tres días.


Deja un comentario