20 años después de su debut profesional, Ricky volvió al Palacio en una mañana cargada de simbolismo y emoción. El base del Masnou, regresó al escenario donde todo empezó, y lo hizo guiando al Joventut con 18 puntos y 30 de valoración hacia una sólida victoria ante el Coviran 75-87
Desde el primer minuto, el partido tuvo un aire especial, no solo por la vuelta de Ricky a las canchas 16 meses después sino por la ilusión de ver a un renovado Covirán Granada por 4 vez en la ACB.
Balón al aire y la Penya por medio de Hunt inauguraba el marcador. Lo hacía Valtonen por parte rojinegra tras los fallos de Babatunde en los tiros libres. Tras unos minutos de tanteo y nerviosismo en los de Ramón Díaz, la salida de Ricky empezó a decantar la balanza de lado catalán. Su impacto fue inmediato. En sus primeros minutos ya había firmado 11 de valoración, manejando los ritmos del juego con la naturalidad de siempre. Anotó con confianza, se hizo cargo de los tiros libres (9/9) al final del partido y encontró a sus compañeros en posiciones cómodas, especialmente a Birgander y Tomic en el poste bajo. Su lectura le permitió al Joventut tener fluidez ofensiva y, cuando el Covirán amagaba con acercarse, apareció su jerarquía para cortar la reacción rival. Con el 9-17, Una rendija defensiva de los badaloneses, la aprovechaba Kljajic. Y un triple sobre la bocina y alejado de Henri Drell cerraba el primer cuarto, con ocho de ventaja para el Joventut con el 14-22.
El segundo cuarto empezó como acabó el primero. Simon Birgander y Yannick Kraag lanzaron doce arriba a los de Badalona 14-26, lo que provocó que el banquillo local reaccionara con un tiempo muerto a 7:50 del descanso. Con Matt Thomas aún sin anotar ahogado por la defensa de Hanga, apareció en el Covirán un protagonista inesperado; Luca Bozic. La lucha y el carácter competitivo del croata dieron alas a los nazaríes y aumentaron las prestaciones en ataque de Zach Hankins y Micah Speight. Un parcial de 12-2 recortaba la distancia hasta el 29-32 con el primer triple de Thomas. En ocasiones, el sistema defensivo ‘en zona’ planteado por el entrenador granadino se ajustaba estupendamente. Con solo 3/11 en triples los de Ramón optaron por jugar más cerca del aro y ajustar la defensa sobre Ricky para llegar al descanso con un igualado 32-34

El tercer acto arrancaba con un parcial de 0-7 para la Penya liderada en anotación por un Simon Birgander que no fallaba su típico tiro a 2 metros. Los tiros libres lastraban al Covirán con un 14/23 hasta esos 30 minutos. Con el Palacio encendido, los arbitros echaron más leña al fuego al no pitar un codazo de Hunt sobre un Valtonen con el pómulo morado. Las rentas circulaban entre los 4 y 6 puntos cuando Rousselle penetraba para el 52-56, con algo menos de dos minutos para terminar el cuarto. Tomic que se había mostrado poco hasta el momento, entró en escena y otorgó a su equipo una ventaja por encima de los diez puntos, que se quedó en una decena tras una técnica pitada a Miguel Allen por evitar sacar rápido y que Thomas aprovechó anotando un tiro libre 53-63.

El envite entraba en los últimos diez minutos. El ritmo seguía siendo alto, con algunas imprecisiones por ambos lados. Eso sí, el rebote seguía dominado por los pupilos de Daniel Miret en los momentos claves. Una captura en ataque, con posterior anotación de Henri Drell ampliaba al 53-65. El estonio estaba haciendo mucho daño en la zona y su equipo no cambiaba para nada su presionante defensa de la línea exterior granadina que seguía muy errática con solo 4/18 en triples. Ricky volvía a pista y una bandeja suya establecía el 59-72. El técnico nazarí solicitaba tiempo muerto a falta de 6:25 minutos. Seis puntos seguidos de Rousselle y un nuevo 2+1 de Bozic hizo albergar esperanzas de llegar vivos a la recta final del partido 66-72 a 4:12 de la conclusión. Fue un espejismo porque un nuevo zarpazo de la Penya con una penetración de Hunt esquivando a Hankins y la canasta de Hakanson liquidaban el duelo con 2 minutos por delante 71-80. Con el triple de Ricky y su asitencia a Cameron Hunt se acababa el partido con un 75-87.
El Covirán compitió hasta el final con Bozic mvp del partido con 22 pts y 33 de valoración, pero pagó caro su escaso acierto desde la línea de tres, los 12 tiros libres fallados y la ausencia de liderazgos ofensivos clarificadores en Thomas, Kljajic o Hankins. La penya ganó de principio a fin en parte gracias a su buena capacidad defensiva, el rebote y una mayor solidez en los momentos claves del partido.


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