Pablo Pin y sus chicos sellan 3 años en ACB con derrota ante un Andorra que asegura Europa (77-89)
La última tarde de ACB, por el momento, en Granada había llegado. Tantos años en la fina línea que acabó partiéndose. El primer año salvados por Luke y Thomasson; el segundo por el tapón de Valtonen; y no ha podido haber dos sin tres. La derrota en Madrid firmaba el descenso, pero la victoria de Girona la pasada noche frente a Lleida pone la puntilla por si alguien tenía algún tipo de duda.
Con un proyecto que conoce su primer descenso desde su fundación hace más de 10 años, la etapa quería cerrarse con una última victoria. A pesar de las dudas para el año que viene (desde los jugadores hasta Pin en los banquillos), el equipo saltaría a pista sabiendo que Noua no jugaría más con esa camiseta ya que llevaba meses jugando lesionado, y el francés no forzaría sin tener nada en juego.
En el otro lado, un proyecto que aspiraba a más como Morabanc Andorra despide la temporada jugándose esas últimas posiciones de Europa. El conjunto de Joan Plaza, salvador de este equipo ganando a Valencia entre otros desde su llegada, llegaba a la ciudad de la Alhambra con las bajas de Harding y Llovet.

Inicio desacertado en todas las facetas
Con un ambiente con aroma a despedida, el partido arrancaba con un buen triple de Shannon Evans. El antiguo jugador, entre otros, de Betis y Valencia arrancaba con 6 puntos y dos faltas personales para dar una buena renta a los visitantes. En tan sólo 4 minutos, 2-14 reflejaba los momentos de los equipos.
El resultado no estaba dejando una gran imagen para el ambiente emotivo que se respiraba. Pin estaba obligado a pedir tiempo muerto para pedir mayor intensidad a sus jugadores, fuera del partido desde el primer momento. Con Guerrero en pista, fuera de la rotación en este último tramo, se notaba que era un día para dar minutos a los jugadores más inactivos en estas últimas jornadas.
Pasado el ecuador, los locales empezaron a entrar en partido. Era evidente que la salida podía ser así, con un equipo jugándose Europa, y el otro deseando que acabe la temporada con tantos problemas. Con los titulares fuera, Granada empezó a subir el volumen de anotación exterior, acercándose hasta los 6 puntos.
El primer cuarto llegó a su final con un 2+1 de Dos Anjos y hasta 3 tiros errados por parte de Covirán Granada. Con 18-30 en el resultado, las sensaciones no invitaban a una última victoria local por la falta de ritmo, el problema con el porcentaje y el rebote, no controlado en ninguno de los dos lados.

El gran acierto exterior de Andorra
El segundo cuarto tenía que ser clave para Covirán si querían la victoria. La falta de intensidad tenía que desaparecer, y así enseñaba el camino Bamforth. También era imprescindible frenar el acierto exterior de Andorra, con 4 de 7 en el primer cuarto, subiendo el suyo que estaba en un escaso 20%.
Pero el inicio fue igual. +15 para Andorra en los primeros 3 minutos, y la sensación de que iba a costar sacar la victoria por parte local. Aun así, el partido parecía ir a tirones, con actuaciones individuales de Rousselle y Aurrecoechea en el rebote para no descolgar en exceso a Covirán.
Con el tira y afloja, los de Pin sacaron provecho del alto ritmo de los últimos minutos. Con un movimiento de balón fluido, Granada consiguió colocarse en los 6 puntos de desventaja, aunque sabiendo de la calidad de los andorranos. Y así fue, con las individualidades como volvió a distanciarse por encima de los 10 puntos.
Para acabar esta primera parte, Pin pidió un tiempo muerto para intentar llegar lo más igualado posible al descanso. Pero pasó lo contrario, ya que Andorra siguió anotando para distanciarse hasta los 16 puntos. Con 36-49 en el marcador, la mitad de la despedida no iba del todo bien.

La reacción para la afición
Los últimos 20 minutos de Covirán en ACB empezaron con un intercambio de canastas. El último esfuerzo era necesario para acabar la temporada, al menos, con un buen sabor de boca. Y con la salida en el tercer cuarto, así fue justamente, ya que consiguió doblegar a Andorra en 4 minutos para dejar la renta por debajo de los 10 puntos.
Joan Plaza tenía que pedir tiempo muerto, aunque no sirvió de mucho, ya que Rousselle tenía otros planes. Con dos triples seguidos, Covirán volvía a ponerse a solo 3 puntos de diferencia. La décima victoria era posible, y el esfuerzo estaba siendo inmenso.
El Palacio volvía a su ruido habitual, a pesar de ser menos de la media. La gente seguía orgullosa de su equipo, luchando hasta el final a pesar de conocer su destino. Sin embargo, Andorra seguía manteniendo una pequeña renta que bloqueaba las oportunidades locales de liderar el marcador.
Ya en el último minuto, Aurrecoechea, venido a más en la segunda vuelta, anotaba un tiro libre para acercar el resultado a 4 puntos. Tras un gran triple de Okoye, Pin pedía un tiempo muerto a falta de un segundo para buscar anotar. Consiguió sacar 3 tiros y convertirlos Valtonen, para dejar el resultado en 62-66.

Las lágrimas en las despedidas
10 minutos para cerrar, por el momento, una de las historias más bonitas vividas en el baloncesto nacional, con un equipo que conseguía llegar a la élite en 10 años. En su primer descenso, la sensación era de unidad, de agradecimiento a un club que había conseguido todo sin casi fallo.
El inicio fue tosco, con muchos fallos. Sin embargo, Andorra seguía por delante en el marcador, controlando el tiempo del partido en su búsqueda de Europa. Y con ese control, y Doumbouya demostrando su poderío físico, los visitantes abrían otro parcial hasta el 67-75, a falta de 6 minutos.
A la salida del tiempo muerto solicitado por Pin, la situación no mejoró. El resultado siguió abultándose, y las buenas sensaciones del tercer cuarto estaban olvidadas. Los triples forzados desde la individualidad estaban matando a Granada lentamente, viendo cómo los visitantes abrían un +13 a falta de 3 minutos.
El partido siguió alejándose, hasta que Pin selló la derrota con la salida del canterano Osi Cerdá, en su debut en la ACB. Dos minutos tenía el joven, motivado por Clavell en el túnel de vestuarios previo al encuentro. Un último triple de Evans sellaba el partido, mientras se producía una ovación para despedir a Rousselle, visiblemente afectado, y Valtonen. También se producía la más que probable despedida del capitán Tomas, sin renovación todavía para el año que viene. Derrota para despedir la ACB, aunque no por mucho tiempo (77-89).



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