Covirán lucha por su salvación siendo lo último que pierda la esperanza ante un Breogán que no pudo estar al nivel de los locales (91-82)
Otra final superada por Covirán Granada. Nueva victoria para alargar la racha, y meter más presión a Girona que, en el momento de la redacción de este artículo, no ha comenzado su encuentro con Valencia. En el caso de ganar tanto este como cualquiera de los dos, dará igual las finales andaluzas, porque el descenso será definitivo.
El equipo de Pablo Pin, con su futuro en el aire por las riendas que pueda coger el proyecto andaluz, puede ser la primera jornada sin lesionados en mucho tiempo, ya que el entrenador de Covirán hablo de que jugarán «los 12 mejor preparados física y mentalmente». Desde la Copa, numerosas han sido las bajas que ha tenido el técnico local, con fichajes que han aportado pero no mejorado lo anterior. Aun así, parece que el equipo ha terminado la pretemporada que hablaba el andaluz hace unas jornadas, y jugadores como Visconti siguen dando pasos adelantes.
Por otro lado, un Breogán más que salvado bajo las órdenes de un Luis Casimiro excelente desde su llegada, llegaba a Granada con la intención de ganar para seguir subiendo posiciones, y quién sabe si llegar a ese Top 10, un éxito de ser así. Con las bajas de Moore y Sakho, el manchego llegaba tras la derrota ante el Real Madrid de la pasada jornada.

La vuelta de Bamforth tras la lesión
Con el homenaje a la cantera realizado, Granada quería empezar marcando territorio desde el primer momento. Descartados Omar Silverio y, como es ya habitual, Sam Griffin, Ubal quería seguir demostrando por qué es de los favoritos de la afición por su energía. Encargado de defender a un anotador compulsivo como Grant, gran parte del partido podía estar decidido ahí.
Granada conseguía tiros buenos y no parecía darse por muerto todavía. Pasara lo que pasara, era el partido 100 en ACB, y la imagen quería ser buena. Producidos los primeros cambios, con la entrada de un ex de Breogán como Sergi García, y la entrada tras varias jornadas de Scott Bamforth, Coviran ponía fin a la eterna racha de lesionados durante esta segunda vuelta que lo ha condenado a su situación actual.
Respecto al encuentro, Breogán tenía dificultades para la anotación, encestando muchos de ellos con suspense. Los de Casimiro, que le ha dado la vuelta al conjunto gallego, mostraba cierta desesperación con algunas acciones defensivas, pero lo cierto era que Breogán no había concedido una ventaja mayor que 4 puntos.
Cerrando el primer cuarto, la acumulación de faltas por parte de los visitantes hacía que Covirán, con buen porcentaje desde la línea, no se despegase en acceso. El buen porcentaje de 3, los octavos de la liga, también los estaba manteniendo con un Palacio que animaba sin parar. Pero la máxima llegó al final gracias a unos tiros libres de Visconti, héroe en Zaragoza, que dejaron el marcador 23-16.

Granada responde a ritmo de Noua
El inicio del segundo cuarto fue muy anotador. Apenas dos minutos para que le marcador fuera hasta el 6-8. Aurrecoechea en Covirán hacía los deberes por dentro, y Bamforth seguía anotando en un día donde era más necesario que nunca. Sin embargo, las faltas en el lado local subieron como la espuma, y con tiro libre, obligando a Pablo Pin a solicitar tiempo muerto al ver la ventaja reducida hasta los dos puntos.
A la salida, el marcador acabó de igualarse, y los porcentajes empezaron a bajar lentamente. Aun así, un 10de 11 en tiros de dos mantenía a Granada ante el tsunami triplista que era Breogán. El partido se atascaba con muchas faltas, y de ahí Noua sacó mucho rédito. A pesar de que sus porcentajes de 3 sigan bajando (contra Zaragoza, 1 de 4), y no encuentre esa buena racha, el francés aporta mucho dentro y fuera de la pista.
El francés seguía abriendo hueco, llegados a los dos últimos minutos con 44-39, 13 de Amine. En la siguiente jugada del partido tenía que pedir tiempo muerto Casimiro tras un tapón de Valtonen y el mate de este para sumar dos más. El milagro era creíble, o por lo menos hasta donde podía llegar el equipo andaluz.
Para cerrar el cuarto, Rousselle se unió a la fiesta con un buen triple abriendo la máxima del partido. Con dos buenas defensas, una para cada uno, el partido llegó a su tiempo de descanso con 49-40 en el marcador. Granada olía a esperanza, y la presión tenía que llegar a Girona.

Baile finlandés para abrir renta
Tras el descanso, la segunda parte arrancaba igual que la primera, con un buen parcial inicial de los locales. El +12 llegó tras una gran serie de pases para que Valtonen anotara, obligando a Casimiro a cambiar su quinteto prácticamente en su totalidad. Las defensas locales eran excelentes, llegando hasta la última ayuda y secando en ataque a los gallegos.
Valtonen marcaba el camino, y todo el mundo le seguía. Qué diferencia de imagen de este equipo con el de hace unas jornadas, donde los nuevos tenían que adaptarse a un contexto muy delicado. Aun así, Boubacar Touré era la única fuente de anotación visitante. Con otro triple de Rousselle, Luis Casimiro pedía un tiempo muerto de urgencia para frenar la hemorragia del parcial, 14-10 para un marcador que estaba en 66-50.
La continuación del tiempo no dio cambio ninguno. Breogán intentaba reducir, pero ya fuera por la buena defensa local o el acierto en ataque, los 16 puntos se convirtieron en una constante. El tiempo pasaba para los gallegos, y el tercer cuarto no daba para más con 71-58 con un gran triple de Kurucs, firmando un gran día desde la línea de 3.

Mensaje del Palacio: «Sí se puede»
Con el último cuarto arrancado, Granada quería seguir con las buenas sensaciones manteniendo la renta por encima de los 10 puntos. A la heroica parecían haberle cogido el gusto el conjunto nazarí, con dos salvaciones agónicas en los dos últimos años. Todos tenían puesta una capa de superhéroe, y no por el color rojo de la camiseta. Había 15 guerreros (3 fuera de pista) en el Palacio.
Otro tiempo muerto pedía Casimiro extrañado por la imagen de su equipo, totalmente contraria a la de toda la temporada. El único que conseguía hacer daño real era Touré, pero muy sólo para luchar el partido. El único que lo acompañó en momentos fue Kurucs con el triple, sobre un 50% con gran volumen.
Un último intento de remontada llegada con el triple de Nakic para el 84-70. Ahora parecía algo desubicado los de Pin, hasta el momento perfectos en los 35 minutos de encuentro. Por lo que, a falta de 3:11, el de Granada pedía un tiempo muerto para evitar que la renta no bajara de los 10 puntos.
Pero, bajo la dirección de Rousselle, la renta no bajaría más, y la victoria ansiada llegaría para seguir creyendo en algo que era imposible hace unas semanas, y ahora se ve muy difícil. A la espera de Girona, que jugará con Valencia, Barça y la última jornada con Lleida, Granada deberá ganar al Real Madrid en el Movistar Arena la semana que viene. Si no, el sueño ACB acabará.



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