Parker y Punter dan la puntilla final a Granada

Peñarroya y su equipo cierran una semana perfecta para acabar de hundir al Covirán (86-93)

Con toda la ciudad de Granada en la calle, celebrando la festividad religiosa, Covirán Granada y sus jugadores sabían de la vitalidad del choque. A las victorias en la noche del sábado de Andorra y Girona, los de Pablo Pin, que recuperaban a Agustín Ubal, tenían una urgencia real por ganar. Era el día clave para sumar la confianza perdida tras 7 derrotas de manera consecutiva. Aun así, con las bajas del capitán, Bamforth o García, Covirán seguía con la difícil tarea de lograr una hazaña: derrotar a este Barça.

El equipo presidido por Joan Laporta, por su parte, venía de asegurar su presencia en el Playoff de la Euroliga. Los de Peñarroya recuperaban en competición nacional a una pieza clave como Vesely, y buscaban agrandar el hueco con los perseguidores. Con semana de descanso por el Play-In, una victoria certificaría la gran semana en el equipo de la ciudad condal. A las bajas de larga duración de Laprovittola y Metu, la confianza estaba por las nubes, aunque no debían relajarse.

Punter y Willy en el calentamiento. Foto: Diego Montero Martínez.

Protagonismo para los interiores

Tras el minuto de silencio en memoria de un socio de Covirán Granada, los visitantes querían dejar el partido sentenciado edesde el primer momento. La apuesta en el 5 por Fall, buscando dominar el rebote, parecía claramente un intento de Peñarroya de cerrar la zona de los contrarios y liberar a los tiradores. Y en efecto, así fue en los primeros minutos, ya que el Barça anotó 3 de sus 5 primeros triples en tan sólo 4 minutos de juego.

Covirán necesitaba frenar el avance en el marcador de los blaugranas, y ahí cogió responsabilidad uno de los nuevos: Visconti. El italiano, con aparición testimonial este año en la Virtus, comenzaba anotando hasta 6 de los primeros 15 puntos de Covirán, con una actividad muy alta en defensa y grandes acciones. Aunque más especial fue la vuelta de Ubal a las pistas tras varias semanas por lesión, siendo su cambio mencionado Visconti.

Con el paso de los minutos, ya con los quintetos cambiados prácticamente por los dos equipos, el Barça volvió a dejar un pequeño espacio de 6 puntos. La zona y las faltas personales volvían a ser la fuente de producción más eficiente, y gracias a eso, los visitantes consiguieron acabar el cuarto con un 26-33 en el electrónico. Cuarto de mucha anotación, algo que no convenía a los nazaríes.

Fall esperando a tirar su tiro libre. Foto: Diego Montero Martínez.

Anotación alta, problema a la vista

A la salida del segundo cuarto, Covirán tenía sus intenciones claras: meter un punto más en la velocidad del juego. Recordando que el Barça venía de un partido el viernes, era la única esperanza del equipo de Pin: un desplome físico que no se ha visto en ningún momento de la temporada.

Como comenté anteriormente, la alta anotación no beneficiaba a Covirán. Con 38 puntos recibidos en 13 minutos, la proyección del Barça estaba por encima de los 100 puntos, cuando los locales no llegan a los 80 puntos, siendo el penúltimo ataque de la ACB. Con estadística en mano, el nivel de anotación debía de bajar cuanto antes, pero la sensación era de un Barça dictatorial en la parcela ofensiva.

Con un parcial abierto de 6-10 en el cuarto, sobrepasando la barrera de los 10 puntos, Pin veía la obligación de parar el partido para realizar ajustes. Y estos fueron más que efectivos, ya que el marcador llegó a acercarse hasta los 4 de diferencia. Covirán seguía con la esperanza de poder obrar el milagro, pero Punter y Parra impedían el acercamiento total.

Entrados en los dos minutos para finalizar la primera parte, con 44-51 en el marcador, el Barça sacó su quinteto titular para ampliar la ventaja y llegar con buena renta al descanso. Con una proyección de puntos también mayor a su media, como en el último partido con Tenerife, seguía siendo insuficiente para poder acercar el resultado. Para evitar aumentar la puntuación local, Peñarroya pedía su último tiempo muerto para dibujar la situación de los dos últimos minutos.

El plan funcionó al técnico del Barça. Pero no salió todo como él quería, ya que Covirán también defendió de manera correcta, y el resultado quedaba 44-53 en el descanso. Buenas sensaciones para ambos, pero Granada necesitaba bajar urgentemente la anotación en su rival si quería tener opciones de meterse en el partido. Por parte culé, el guion esperado, ganando y sin gran sufrimiento.

Willy, en labores defensivas. Foto: Diego Montero Martínez.

Jabari Parker y sus mates para aumentar el resultado

Después del descanso, la apuesta de Peñarroya fue un Jan Vesely que no había tenido gran impacto en minutos durante la primera parte. Esto, para el checo con pasado NBA, seguía dentro de su planificación para acumular minutaje de cara a los Playoffs, dando descanso tanto a Fall como a Hernangómez.

Covirán sabía de la vitalidad de esta segunda parte, donde estaban perdiendo sus últimos partidos. Teniendo en cuenta que la plantilla no está físicamente en plenitud, la situación no era fácil, ya que tenían que remontar y no dejar escapar a un equipo como el Barcelona. A pesar de todo, las 4 faltas en 4 minutos daban la opción a los locales de poder disponer de tiros libres durante todo el cuarto a cualquier falta recibida, algo positivo ya que tienen más de un 75% de acierto esta temporada.

El partido seguía con la gran anotación de la primera parte, asegurando el Barça que Granada no consiguiera bajar de la renta de los 10 puntos. Pero las acciones espectaculares seguían llegando, como un increíble mate de Parker sobre Gio Bezhanishvili con falta incluída.

Pasado el ecuador del tercer cuarto, parecía que el Barça metía una marcha más para terminar el partido, por lo que Pin tuvo que pedir tiempo muerto para evitar ese aumento de la renta. A la salida, la incorporación de Ubal parecía darle un poco de oxígeno a Covirán, algo agotado en las últimas acciones. Dando balones a Guerrero, Granada conseguía bajar de la renta psicológica de 10 puntos, aunque con bola visitante.

El ítalo-uruguayo reventó el partido. Con un minuto y medio por jugar, encendía al público con una gran acción defensiva, y pedía las fuerzas que estaban faltando en las últimas semanas. Sin embargo, el Barça seguía controlando ese fuego acumulado de los locales, impidiendo un parcial muy grande. Es más, en el último minuto, y para cerrar el cuarto, Brizuela fallaba un triple que hubiera abierto mucho el parcial, pero el resultado se iba al final del tercero con 61-73.

Rafa Villar mirando el tiro libre de Punter. Foto: Diego Montero Martínez.

«Killer» Punter para rematar al Covirán

A falta de 10 minutos, con bola Covirán, el último cuarto daba comienzo con la primera canasta en juego de Sam Griffin en toda la segunda parte. Necesitaba Pin de sus puntos, por lo que el americano puso un poco de picante con un 2+1 convertido para dejar el partido en 6 puntos por primera vez desde el inicio de partido prácticamente.

El Palacio quería una vida extra, y tras otra canasta del 4 granadino, Peñarroya pedía tiempo muerto con 5 de diferencia. En un minuto, Sam Griffin anotaba 5 puntos seguidos para dar motivos para creer a su afición. A la salida, el Barça volvía a retener a los locales, consiguiendo sus primeros puntos por tiro libre tras 2 minutos y medio de cuarto. Con otra canasta al contraataque tras mala transición de los interiores de Pin, el técnico granadino pedía tiempo muerto tras perder el parcial conseguido en los primeros minutos.

La salida no fue como Pablo Pin esperaba. Algo que había hecho bien durante la temporada su equipo eran las pocas pérdidas no forzadas, pero 2 balones perdidos consecutivamente hacían al Barça seguir aumentando el parcial. Pero quitando esas dos imprecisiones, Granada volvía a meterse en el partido, a pesar de los puntos de Punter para evitar un posible susto.

Covirán empezaba a moverse entre los 6 y los 10 puntos. Eran incapaces de reducir más la distancia, y el Barça no estaba consiguiendo aumentar más y acabar de romper. Bajo este marco de diferencia, el efecto acordeón parecía que era la clave para la victoria del Barça.

A falta de 3 minutos, un triple de Punter a 7 metros abría un hueco real y cómodo para el Barça. Con 74-90, algunos aficionados decidieron coger puerta bajo la desesperación de ver el descenso más real que nunca. Con pocas jornadas por disputar, el hueco era cada vez mayor, y un milagro iba a necesitar Granada para salir vivo este año.

El partido finalizó con 86-93 en el marcador. Un resultado que deja casi desamparado a los locales, teniendo que ganar prácticamente todo lo que queda para aspirar a la salvación. No ha salido nada desde la Copa, y en una competición como la liga ACB, el precio que se paga es caro: el descenso. Por su parte, Peñarroya y sus chicos tendrán una semana de descanso para coger fuerzas para el Playoff de la Euroliga. Situaciones muy diferentes en ambos equipos, que parece que también tendrán desenlaces extremadamente diferentes.

Guerrero en pista. Foto: Diego Montero Martínez.

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