Lleida remonta bajo la polémica arbitral

En el debut de Silveiro y Bezhanishvili, Covirán pierde un duelo clave para la permanencia (82-85)

Dos chicos nuevos en la oficina. Tras la incorporación de Ndiaye cedido por Baskonia, con un buen debut en casa, Silveiro y Bezhanishvili tenían que dar temperatura a un Covirán algo preocupado por los resultados de los competidores. A pesar de estar en la pomada de todos los partidos, el resultado suele caer más en contra que a favor.

Aunque la jornada anterior lideraron 28 minutos el marcador, Unicaja es mucho Unicaja, y con una rotación tan corta, Covirán no pudo defender su gran partido. En este, Valtonen y Sergi García añadieron su nombre a la lista de bajas, aunque Pin podría contar con el finlandés para este partido vital.

La cara de Lleida es totalmente contraria. Un equipo que, a pesar de estar en la zona baja, está ofreciendo un juego más que interesante. Además, el fichaje de James Batemon ha sido un gran descubrimiento para la liga. Con promedios de estrella en sus primeros dos partidos, ha sido clave para que Lleida consiga diferenciarse en nivel de sus competidores.

Para añadir más fuego al partido, la vuelta de uno de los mayores nombres de Granada en LEB. Thomas Bropleh regresaba tras estar la temporada pasada en Japón, con un Palacio que lo recibiría como un héroe. También, aunque probablemente sin tanta relevancia histórica, Caicedo también tendría un recibimiento merecido tras esa media temporada.

Père y Elias, preparados para el partido. Foto: Diego Montero Martínez.

Silveiro quiere dejar huella en Granada

Con el emotivo minuto de silencio en memoria de un aficionado de Covirán Granada, el ruido en el Palacio tronó desde el primer segundo. Era clave el apoyo durante todo el partido. Una derrota podía dificultar mucho a Granada que, viendo la subida de nivel en las últimas jornadas de sus competidores, era una realidad el poder quedar atrás en la pelea.

La falta de acierto empezó siendo la tónica general. Ataques poco fluidos por las defensas tan intensas desde arriba. Sin embargo, conforme avanzó el cuarto, los locales volvieron a un acierto más parecido al de la temporada, con Bamforth consiguiendo 2 de 4 triples.

Con 12-6 en el marcador, el debut de los dos nuevos fichajes se hacía efectivo. Con una motivación que parecía evidente, Granada necesitaba su mejor rendimiento para hacer la rotación más abierta posible. Lleida parecía aguantar más el tirón que llevar el ritmo del partido. Sólo 7 puntos en los primeros 8 minutos para un equipo que está por encima de los 80 puntos por partido.

El pronóstico seguía dando un partido de muy baja anotación. Entre los 2 equipos no llegaban ni a 30 puntos, por lo que las rachas en momentos determinados precían que serían claves para decantar la balanza. Entre todo este desacierto, apareció la imagen de un Omar Silveiro que anotaba de todas las formas posibles. Con un tiro final de Villar que iba cabreado al banquillo, el primer cuarto terminaba con 21-12, con el dominicano siendo el más destacado.

Walden y Rousselle esperando a que le balón entre en juego. Foto: Diego Montero Martínez.

Noua y Silveiro para dejar hueco de por medio

El inicio del segundo cuarto dejó seco a Covirán. En los primeros dos minutos, los locales no pudieron anotar ni un punto mientras que Lleida abría un parcial de 0-5. Aun así, 4 de ventaja conservaba Granada, pero este mal inicio obligó a Pin a pedir un tiempo muerto. Granada acumulaba demasiadas faltas en el interior, lo cual podía suponer un problema en el tramo final del partido.

Aunque las cosas en ataque no funcionaban en muchas ocasiones, el alto nivel defensivo propiciaba que Lleida no pudiera ni tirar a canasta. Gerard Encuentra no parecía encontrar soluciones, además de que su fichaje estrella no había podido hacer más de 2 puntos y 3 de valoración.

Otro que no había hecho su mejor primer cuarto es Noua, la estrella de Covirán. El francés, desde el poste, generaba un juego para sus compañeros como pocos lo consiguen en esta competición. Era evidente que su equipo necesitaba de él para la salvación, y en el segundo cuarto, en los momentos de mayor debilidad de lo que llevábamos de encuentro, había conseguido parar en defensa a Luka Bozic, y anotar aunque con bajos porcentajes.

Aun así, las sensaciones eran peores para Lleida que el resultado, pues seguían regularmente por debajo de 5 puntos de diferencia. La temperatura seguía subiendo con el cabreo de los catalanes tras las faltas que no paraba de sacar Noua en el poste. Llegó a tal punto la tensión que los árbitros amenazaban con las técnicas para ambos equipos.

Para acabar una primera parte de matrícula de honor, Covirán Granada aumentaba hasta su máxima tras otro triple de Silveiro para acabar de encender a un Palacio hasta la bandera. Sin entradas para el partido de hoy, Granada había respondido a la llamada de su equipo cuando más lo necesitaban. Con una canasta de Noua tras una combinación muy buena, el resultado paraba con 43-31 para los locales, ante la indignación de Oriola al final del descanso.

Oriola reclamando, y Ndiaye resignado. Foto: Diego Montero Martínez.

Revolución Rousselle para mantener la renta

La salida era clave para ambos. Después de revolverse ese pequeño enganchón con técnica para el banquillo de Covirán y otra para Rousselle, los primeros minutos volvieron a ser de desacierto y medir al rival. Volviendo al francés, fruto de esa técnica, salió muy enchufado, y así lo demuestran los 7 puntos seguidos que anotó para mantener la renta en unos estables 10 puntos. Encuentra tenía que volver a pedir tiempo. Su equipo volvía a salir igual, pero el problema estaba en que el tiempo se agotaba.

La estabilidad y la baja anotación impedían que Lleida pudiera acercarse en el marcador. Batemon era muy bien defendido por un Covirán que probaba el experimento de jugar con dos escoltas: Silveiro y Bamforth para dar descanso a García y Rousselle. Aunque no estaba subiendo la renta, por lo menos se mantenía estable, por lo que puede llegar a ser interesante cuando el dominicano entre más en dinámica y pueda tener el libro de Pin más que estudiado.

A falta de un minuto, el protagonismo pasaba a uno de los mayores guerreros nazaríes en la sombra. Iván Aurrecoechea, con cada vez más peso en el equipo, anotaba 4 puntos seguidos añadiendo su capacidad intimidadora y para el rebote y volvía a dejar un hueco considerable para el tiempo restante. Con 59-47 en el marcador, esta final anticipada por la permanencia llegaba a su tramo final.

Paulí agradeciendo a su compañero. Foto: Diego Montero Martínez.

Los árbitros cobran protagonismo, y un final agónico

Comenzado el último acto, Iván seguía haciéndose grande por dentro y Covirán lo notaba. Sin embargo, la grada acabó de pagar la tensión con los árbitros tras una falta clara antideportiva pitada a Ndiaye tras un codazo en la cara. La jugada siguiente siguió encendiendo al personal, con una revisión inexplicable para todos los presentes al estar fuera de tiempo. Los aficionados, a grito de «sinvergüenzas», «manos arriba, esto es un atraco» y más, dejaban la constancia de su desacuerdo con los colegiados, un poco sobrepasados por la situación.

Tras el tiempo muerto pedido por Pablo Pin, las cosas fueron a peor para los locales. Pensando más en las decisiones de los árbitros que en el propio juego, la renta conseguida en 30 minutos se esfumó con un 2+1 de Luka Bozic para poner el 64-65 en el marcador. Empezaba un nuevo partido a falta de 4:46 para la conclusión.

Los jugadores de Lleida tras un tiempo muerto. Foto: Diego Montero Martínez.

A pesar de que el ambiente quedó un poco silenciado por la preocupación, el partido seguía vivo, y eso intentaban comunicar los capitanes de ambos equipos. Las 29 faltas que llevaba Covirán habían penalizado mucho tanto deportiva como mentalmente, pero el partido seguía sin un dueño claro.

Con 3 minutos por jugar, la ventaja era local con dos tiros libres de Noua. Ambos equipos con todo su arsenal sobre el campo de batalla, y Granada tenía el apoyo de su afición para creer en la victoria. En el quinteto destacaba la presencia de Omar por su poco tiempo de entrenamiento, pero el ex-jugador de Bilbao Basket anotaba un 2+1 muy estético para dejar el partido 71-66.

Bamforth y Hasbrouck esperando recibir balón. Foto: Diego Montero Martínez.

Pero si pensamos en este Covirán, una palabra nos viene a la cabeza: resistencia. Y así fue, ya que a falta de 1:12, volvían a dejar un margen de 5 puntos de diferencia, obligando a Encuentra a pedir un tiempo muerto más. Ni los mejores minutos de James Batemon estaban siendo suficientes para impedir, por el momento, la victoria visitante.

Un canastón del mencionado Batemon volvía a dejar 3 de diferencia. Pero el partido todavía le quedaba algo más de drama. Con un triple con falta de Edo Muric, se igualaba a 73 con tiro para el de Lleida. Con una revisión para ver si el tiro es de 2 o de 3, los árbitros volvían a su protagonismo en un momento que podría decidir en unos meses el que baje uno u otro equipo.

El drama volvía. Al fallo del tiro libre, Granada cogía el rebote para iniciar un contraataque rápido, pero perdía la bola tras una posible falta personal. Con esa pérdida, de Silveiro, Lleida falló y Granada salvaba la papeleta del último cuarto, con 5 minutos más de añadido.

Oriola, bajo la defensa de Valtonen. Foto: Diego Montero Martínez.

El fallo exterior y Batemon en estado puro

Al último cuarto habíamos añadido al partido a James Batemon, por lo que Lleida necesitaba más que nunca de él. El balón en ataque era suyo, y así se lo había ganado en los últimos dos partidos. Granada resistía ahora, ya que el encuentro tenía el ritmo de Lleida.

Pero el desacierto de Bamforth, probablemente por el cansancio, estaba dejando atrás a Covirán del partido. Es por eso que Pin apostó por la defensa con pequeños al sacar a Silveiro por Valtonen, lo que tuvo como consecuencia el igualar de nuevo el partido. Por debajo del minuto, la grada y los árbitros volvían a tener encontronazos, y con bola para los locales, un pase malo de Rousselle provocó el contraataque con un 2+1 de Rafa Villar y dejando fuera de partido a Noua.

Sin el mejor de Granada en pista, Valtonen aprovechaba el un balón para dejar el partido con uno de diferencia. Pin apostaba por las faltas, y dispondría de 2 tiros libres Walden. El primero lo anotaba, y el segundo también. Con una posesión en juego, Pablo Pin pedía tiempo muerto para intentar forzar otra prórroga, aunque sin contar con Noua.

Con un silencio de tensión en el Palacio, Granada ponía bola en juego en pista delantera. Fallaban hasta 3 triples los locales y con esto, Lleida conseguía una victoria imprescindible para la salvación ante un Granada que se iba con la sensación de haber perdido un partido controlado, y complicar sus opciones para la salvación.

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