Campazzo y Ndiaye salen al rescate del Real Madrid

Chus Mateo respira aliviado gracias al gran útlimo cuarto que certificó la victoria ante un Covirán Granada que queda muy cerca de la victoria (79-84)

El segundo partido en menos de una semana en el Palacio, y el segundo también de este 2025, parecía una gran piedra en el camino del Covirán Granada. Después de una racha de 4 derrotas seguidas, algunas de ellas muy ajustadas y contra rivales de alto nivel como Gran Canaria, el equipo de Pablo Pin tenía entre ceja y ceja el poder romper la mala racha y salir un poco de la situación en la que está.

Por otro lado, el Real Madrid seguía encontrando buenas sensaciones y resultados, con un balance más que positivo en ACB y el retorno a lo habitual en Euroliga, dentro ya del top 10. Gracias a Musa, consiguieron una victoria ajustada ante Baskonia, con 38 de valoración y un gran inicio de partido que dejó una renta manejable. Con una rotación tan larga, este había sido como uno de los problemas de la temporada en el equipo de Chus Mateo. Entre las 2 competiciones, de las 13 derrotas del equipo, 10 de ellas habían sido fuera de casa, por lo que Covirán intentaría jugar con ese factor.

En los locales, Noua sigue siendo el estandarte del equipo, promediando cerca de los 18 de valoración. Por parte blanca, Campazzo sigue siendo el líder indiscutible y aguantando al equipo en los momentos de debilidad, hasta llegar al punto actual, en el cual si hoy se cosechaba la victoria, el Real Madrid sería cabeza de serie para la Copa del Rey.

Campazzo calentando. Foto: Diego Montero Martínez

Con bola de inicio para el equipo posicionado en la zona baja de la clasificación, empezaron el partido con un parcial de 7-0, aunque sufriendo en el rebote como se suponía al inicio del partido. Ahí estaría uno de las claves del partido, con los locales ocupando la 17ª posición en rebotes esta temporada, y los blancos en 5ª posición.

El parcial inicial era muy positivo, y Granada tenía posibilidad de correr en transición por el momento. Esto obligó a Chus Mateo a pedir el primer tiempo muerto del partido, ya que Covirán extendía la renta hasta el 11-2, con el ya mencionado anteriormente Noua rompiendo los esquemas visitantes.

Sin embargo, la defensa local empezó a crecer y crecer, y el Real Madrid sólo podía contrarrestar las grandes defensas con triples generados en situaciones de pizarra. Pero el primer problema para Pin llegó con las dos fugaces faltas de Wiley nada más salir, un poco evitables las dos. Con esto, el Madrid lograba ponerse a 7 puntos, insuficientes para seguir bajando la renta y tener el partido en una situación más favorable.

El final de cuarto llegó con un más que interesante 25-18 para los locales, con indignación en el público ante una posible falta personal de Hugo González sobre Scott Bamforth, protagonista de la última canasta. Covirán quería aprovechar la gran rachaa de partidos seguidos de los visitantes, con mucha anotación desde la transición y un nivel de intensidad defensiva alto. El Real Madrid intentaba sobrevivir a la odisea anotadora que estaban siendo los andaluces a base de triples también en transición, pero que sólo significaban el no aumentar la renta.

Hezonja con el juego parado. Foto: Diego Montero Martínez

El inicio del segundo cuarto seguía la misma directriz que el comienzo del partido. Liderados en este caso por Ubal, una de las sensaciones jóvenes de la temporada, Covirán Granada extendía su renta hasta los 12 de ventaja. El conjunto de Chus Mateo no encontraba soluciones al ritmo propuesto por los nazarís, y en el resultado era evidente que estaban extrañando el acierto exterior habitual.

Sin embargo, Andrés Feliz, después de un inicio algo complicado con lesión incluida, propuso algo insólito esta temporada: ser el líder de su equipo para acercarse. Con sus 5 puntos seguidos en penetración más un tiro libre, el Madrid dejaba el resultado en -7, siendo la mínima desde que comenzara el segundo cuarto.

A la salida, algo insólito en el baloncesto actual. Los dos equipos, uno buscando la manera de frenar a Tavares (aprovechando el desacierto exterior) y otro intentando tapar las penetraciones fáciles, jugaron una defensa zonal. Pero Mateo tuvo que pararlo tras recibir otro parcial negativo de 7-2, con todo tipo de anotación por parte de los andaluces.

El transcurso del cuarto dejó la diferencia en unos estables 10 puntos. Aunque hubo momentos de acercamiento, el acierto desde el aro andaluz facilitaba que se mantuviera así. Ya dentro del último minuto, vimos la primera canasta en juego de Tavares, muy bien defendido por la zona en el día de hoy. Con un mate de Musa y una tiro con reverso de un buen Clavell en el último segundo, dejaba el partido llegaba al descanso con 50-38 a favor de los locales, que estaban dando todo para salir de la mala racha.

Hugo González al rebote frente a Edgar Vicedo. Foto: Diego Montero Martínez

Tras el descanso, el Real Madrid salía con la intención de volver al partido cuanto antes. Pero cuando no es el día no es el día, y tuvieron que pasar hasta 3 minutos para que consiguieran el primer punto en pista. Pero en esa tardanza, Granada pudo anotar 5 puntos para abrir más el marcador y complicar a los blancos.

Los minutos seguían pasando, y la sequía anotadora era ahora la tónica en los dos equipos. Con un juego más trabado debido a las faltas, los visitantes bajaron la barrera de los 10 puntos para creer posible la victoria. Gracias al rebote ofensivo, ya mencionado al principio, Ndiaye estaba consiguiendo destrozar esta faceta del Covirán y acercar a su equipo.

Sin embargo, volvió el equilibrio en el resultado con 7 puntos de margen para los nazaríes. Aunque los jóvenes del Madrid estaban tirando del equipo, no podían ponerse todavía ni a tiro para empatar el partido. La anotación se estancó, y con ello los porcentajes, dificultando una rotura en el marcador para cualquiera de las partes.

Pero Hezonja quiso que el partido llegara a sus últimos 10 minutos con la mayor emoción posible, y generando desde poste bajo, el Real Madrid consiguió acercarse hasta los 5, pero con el triple en el último segundo de Bamforth, Granada volvía a los 8 puntos, con 64-56.

Vicedo en tiro frente al punteo de Hezonja. Foto: Diego Montero Martínez

Eli Ndiaye quiere ganar protagonismo en la rotación desde inicio de temporada. Con el paso de partidos y con las oportunidades, empieza a conseguir un hueco en uno de los equipos punteros de la Euroliga. Muchos de los motivos de esto es partidos como el que llevaba en el día de hoy, ya que, a pesar de no ser unos números espectaculares, sus 3 rebotes ofensivos y la energía en defensa había colocado a su equipo a 5, obligando a Pablo Pin a pedir un tiempo muerto.

Y el «Efecto Pin» funcionó. Con el triple de Ibaka tras un despiste de Aurrecoechea, el Madrid se ponía a tiro, pero otro parcial de 4-0 con dos canastas de mucho mérito de Bamforth dejaban el partido en 68-62, y un Palacio que empezaba a creerse que la victoria podía estar más cerca que nunca.

El partido comenzó a ser un intercambio de parciales que no favorecía a los locales. Con la entrada de Campazzo y Tavares, Granada ya no tenía tantas facilidades en ataque, y la defensa sufría más, pero seguían manteniendo algo de ventaja. Era el día de ganar por primera vez al Real Madrid en esta etapa ACB, y la ocasión era inmejorable.

Llull reclamando a los árbitros una acción. Foto: Diego Montero Martínez

La situación se puso de la peor manera posible para Granada. Campazzo conseguía 5 puntos seguidos y el partido, a falta de 3:10, se quedaba empatado a 75. El Facu volvía al rescate del Real Madrid, en ningún momento por encima en el marcador desde el salto inicial. Granada empezaba a tener fallos de cansancio, y Pin tenía que pedir otro tiempo muerto para parar el parcial.

Campazzo consiguió lo que parecía imposible hacía unos minutos, poner por delante a su equipo a falta de 2:05 para acabar el partido. El encuentro volvía a esa fase de revisiones eternas y mucho ruido fruto de la tensión del momento. Con el intercambio de tiros libres, el resultado estaba 77-79 a falta de 1:44. Pero Hezonja ponía mucha tierra de por medio tras un 2+1 al contraataque que dejaba 5 de ventaja.

Aun así, Granada no iba a rendirse en la orilla, y un espectacular Ale-Hop volvía a dejar la ventaja en tiro. Sin embargo, las malas decisiones finales del Covirán y una dudosa falta no pitada a Valtonen, dejaban ya a Granada muy por detrás para el tiempo que quedaba. Finalmente, con los tiros libres de Campazzo, el Madrid conseguía una victoria por 79-84 ante un digno muy Covirán Granada que, a pesar de su posición, sigue demostrando que tiene potencial para ganar a cualquiera. Aun así, tendrá que buscar la manera de salir de esta mala racha.

Ubal levantándose tras una caída en el centro del campo. Foto: Diego Montero Martínez

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