Granada vuelve a conseguir la victoria por 87-77 para seguir cogiendo aire ante un Joventut que no encontró solución al acierto exterior de los locales
El ganar dos partidos seguidos te da confianza para seguir creyendo en el proyecto. Tras muchas dudas iniciales, el Covirán Granada volvía al Palacio de Deportes con el objetivo de alargar la racha para seguir separándose de la zona baja de la clasificación. Además, con los resultados de los equipos competidores, el ganar servía un soplo de aire fresco.
Con la mejora defensiva, y el hecho de no tener desconexiones contra Breogán, los de Pablo Pin cogían aire para afrontar con ilusión un calendario que se les vuelve a complicar. En las próximas jornadas, Baskonia, UCAM Murcia y el Real Madrid serían los rivales de los andaluces, y era imprescindible ganar en la mañana de domingo para mirar la vida con otro color.
Por el otro lado, un Joventut con 4 victorias en sus últimos 5 partidos visitaba la ciudad nazarí para seguir alargando la racha, y mantenerse en las posiciones de acceso a la Copa. Con las bajas por lesión de Allen, Gates y Ruzic (Hanga superó sus problemas víricos de esta semana), los de Daniel Miret habían encontrado por fin las armas para ser un equipo temido en la liga. Por parte de Covirán, volvía tras dos semanas de baja Sergi García, que era duda hasta el último momento.

Con el himno acabado, y con el balón al aire, los dos equipos comenzaron con un alto nivel de intensidad. Tomic, una de las principales armas de Miret en el día de hoy, tenía la oportunidad de destrozar una zona nazarí que, a pesar de la mejora, seguía sin ser lo suficientemente buena. Pero uno de los nombres enchufados, y uno de los causantes de la buena racha de Covirán, era Rousselle, que anotaba dos triples y otra canasta para empezar liderando la anotación.
Se veía tanto a jugadores como afición muy metida en el partido desde el inicio (algo no tan habitual en las primeras jornadas). Joventut buscaba solución con la entrada del ucraniano Pustovyi, ya que Tomic, a pesar de participar en los primeros 5 puntos de los catalanes, estaba siendo frenado por la defensa granadina.
Llegados a la mitad de cuarto, Kassius Robertson lideraba a un Joventut que parecía estar algo espeso en ataque por la intensidad nazarí. Con sus 6 puntos seguidos, daba entrada a Pau Ribas que entraría con un triple. Joventut empezaba a ver aro, y eso hacía peligrar la ventaja de Granada, pero un Valtonen que seguía enchufado volvía a dejar la renta igual.
Hasta el momento, la anotación parecía más alta de lo normal. Hablamos de dos equipos que no destacan por su anotación (los locales son 16º en anotación y los visitantes 13º), y por esto mismo, un 23-14 a falta de 2:43 para que acabara el primer cuarto obligaba a parar el partido a Dani Miret, después de otra canasta de Valtonen que llevaba ya 10 puntos sin fallo.
A la saluda, la situación no mejoro para la Penya. Las ayudas sobre los pívtos (Pustovyi y Tomic estaban coincidendo en pista) habían provocado ya una pérdida para cada uno, y unos números que no son los habituales ni para uno ni para otros. El cuarto finalizaba con 26-20 en el marcador, en otros grandes minutos del Covirán, algo que empezaba a ser habitual en las últimas jornadas.

Bamforth, héroe en la victoria contra Breogán, abría el segundo cuarto con uno de sus triples marca de la casa. EL americano, con las sensaciones encontradas y en un estado de dulzura tremendo, abría el +9 en el marcador. Granada parecía con una marcha más, y sólo acciones individuales de calidad de Joventut parecían mantener al equipo catalán por el momento.
Con los 24 puntos entre Rousselle y Valtonen, Granada abría una renta regular en torno a los 6 puntos. ·Tomic mantenía con vida a su equipo (encontrando ahora algo más de anotación por la defensa de Wiley), pero no era suficiente. A la fiesta de apuntaba Bamforth, que volvía a tener casi un libro propio de tiros de media distancia sobre bote para poner a los más pequeños.
Uno de los nombres propios del buen momento de la Penya era el fichaje Sam Dekker. El americano con pasado NBA no estba siendo muy participativo, y su -9 en pista no dejaba la mejor sensación. También salió Dotson, uno de los nombres clave de este equipo también, que dejaba su marca con un 2+1 que provocaba el primer tiempo muerto de Pablo Pin en el partido.
Joventut se acercaba lentamente, con una intensidad defensiva que vino de la mano de un mini apagón del Covirán. Con 36-34, Clavell (otro partido muy errado) salía del campo para dar entrada a la garra de Ubal. Y con la entrada del uruguayo, Pin ordenó una zona 2-3 para parar la sangría de puntos, aunque duraría una sola jugada.
Entrados en los dos últimos minutos de la primera parte, Granada volvía a su renta de 7 puntos gracias a un gran 2+1 de Agustin Ubal. A pesar de que no empezó con el mejor pie, se está ganando poco a poco el corazón de la afición y los minutos en pista desde la intensidad defensiva ya mencionada en muchas ocasiones.
Pero la primera gran pitada al colectivo arbitral venía nada más anotar Pau Ribas un triple tras un robo con contacto de Hanga a Ubal. Con esta canasta del veterano, la Penya volvía a colocarse a 2 puntos después de todo, obligando a Pablo Pin a pedir un nuevo tiempo muerto para parar el parcial negativo.
Y Ubal seguía haciendo daño. Después de un rebote ofensivo y dos canastas, dejaba el parcial tal cual estaba antes del tiempo muerto. Miret lo volvía a parar para preparar algo contra una defensa zonal de los andaluces que estaba parando la anotación catalana. Al alternar entre esta defensa y una individual con presión desde arriba, Joventut se estaba viendo loco para saber las intenciones defensivas de sus oponentes, y solamente podían encontrar respuesta con el poderío en el rebote de Tomic.
Con una última bola para los locales que acabó con fallo de Bamforth, el partido llegaba al descanso con 45-39 en el resultado. Grandes sensaciones de Granada, que olía sangre y hasta el momento aprovechaba para irse con ventaja al descanso. Los de Dani Miret tenían que encontrar esa efectividad de los exteriores, y arreglar o tapar más el problema del tiro libre.

Empezada la segunda parte, el único jugador que faltaba por jugar en Covirán, el capitán Pere Tomàs entraba en pista. Otro triple de Bamforth abría el macrador, y Granada seguía con 9 puntos de renta y de forma regular. Pero en los primeros minutos, la poca pausa en el juego propiciaba que los locales perdieran muchos balones. Aun así, la renta no bajaba gracias a un Noua que empezaba a carburar tras una primera parte irregular. Con un triple de Vicedo, Miret pedía tiempo muerto con la máxima en el marcador, 55-43.
Pero el tiempo muerto no sirvió. La Penya estaba en un absoluto shock. Pérdidas solos, tiros fallados en posiciones sencillas, y ausencia del ataque posicional. La máxima llegó con el 58-43 gracias al triple de Noua, pero la sensación era de falta de tensión. A pesar de todo, conseguían mantenerse por acciones individuales, pero no era suficiente para ni acercarse a los 10.
Miret lo volvía intentar con sus dos torres, y dio un resultado a corto plazo. Con Pustovyi jugando a sus anchas, Joventut redujo hasta el 60-51 haciendo que Pablo Pin pidiera un tiempo muerto para reajustar el equipo defensivamente. Pero la respuesta no llegó, y con otros 4 puntos más para Tomic, la Penya dejaba el resultado a falta de 10 minutos en 60-55 después de ir perdiendo por 15 puntos.

El último acto empezaba con otra canasta de rebote ofensivo de Joventut. Habían encontrado la vía fácil de anotación. Pero el porcentaje de tiro de 3 seguía siendo muy elevado por parte de los locales. A pesar de todo, la ventaja seguía siedno de +6 de Granada, y las ayudas intentaban parar la hemorragia interna que tenía el equipo.
Hablamos de Clavell al inicio de este artículo. No está teniendo una gran adaptación en el inicio de temporada, y su equipo lo necesitaba. Por eso, sus dos triples en el último cuarto para desatascar la situación y mantener la ventaja. Con un triple de Dotson, Joventut dejaba el resultado 66-65 a falta de 6:50 de acabar el partido. Quedaba mucho por contar.
Empezaba el nerviosismo en los dos equipos. Poco tiempo, y mucho que jugar. Joventut volvió a las pérdidas tontas, y Granada entera se venía arriba en busca de la tercera consecutiva. Con 72-67 en el marcador, la victoria se pagaría muy cara y no parecía que ninguno de los dos equipos fuera a darse por vencido. Con una puerta atrás de Valtonen, Miret pedía tiempo muerto de cara a los últimos 4 minutos del partido.
Los nervios salieron a la pista, y los dos equipos comenzaron a precipitarse en la toma de decisiones. Con 9 arriba a falta de 2:43, Granada estaba sabiendo jugar mejor los minutos finales del encuentro, y Dani Miret tenía que pedir otro tiempo uerto para intentar regresar al partido a tiempo antes de que fuera tarde.
El tiempo muerto sirvió gracias al triple de Dekker, pero los locales seguían anotando. El intercambio de canastas no beneficiaba a Joventut, y la frustración también estaba llegando con faltas absurdas como la de Hanga a Rousselle para que pusiera el 87-77. La victoria la cerró Noua con un rebote anotado, y con ese resultado, Granada acababa la semana con un subidón al grito de «que vote Granada».


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