Un homenaje con victoria sabe mucho mejor

En la retirada de Iriarte, los de Pablo Pin vuelven a la senda del triunfo en un partido agónico (80-77)

La retirada de la camiseta es, probablemente, la condecoración más grande que puede tener un jugador en un club. Aunque sea algo muy americano, el ver subir a lo alto del pabellón el dorsal por el que siempre serás recordado en un sitio. Ese sentimiento de importancia lo ha tenido que experimentar David Iriarte esta tarde. El mallorquín, héroe en los ascensos de LEB Plata y LEB Oro y de las dos permanencias en ACB, se retiraba al final de la temporada pasada tras 45 partidos en la mejor liga doméstica del mundo.

El 21 quedará para siempre en lo más alto del Palacio de Deportes. Pero volviendo al juego, un duelo clave por la salvación llegaba a la ciudad granadina. Aunque sea la jornada 8, este duelo puede ser recordado a la hora de salvarse o no. Un Covirán Granada que sigue sin encontrar sensaciones, a pesar de una mejora en la derrota frente a Baxi Manresa, estaba todavía en la búsqueda de la primera victoria de la temporada en casa. Por otro lado, el recién ascendido Leyma Coruña venía de perder contra Lenovo Tenerife en una segunda parte donde se quedaron sin energía, y los de Vidorreta no perdonaron.

Aunque han tenido muchos duelos en LEB Oro, era la primera vez que estos dos equipos se verían las caras en la ACB, y los dos buscando el mismo objetivo: la permanencia. Granada necesitaba de la victoria para no perder el ritmo con sus competidores, y Coruña ganar un partido más para empezar a coger aire y no ir apurado.

Isaiah Taylor, una de la sensaciones de la temporada, calentando. Foto: Antonio Marín Moreno.

Con la baja de Sergi García (lesión muscular) y la de Aleix Font, el balón volaba con posesión para los locales, que salían con la novedad de Ubal en el quinteto. Además, el uruguayo estaría con la tarea en defensa de defender a Taylor. Pero no duaría mucho el invento, ya que Bamforth salía por él a los 2 minutos.

El comienzo para Covirán fue muy positivo. Una intensidad defensiva necesaria en el día de hoy, y un Coruña que sólo había encontrado anotación en los triples de Barrueta. El ataque había comenzado de manera fluida, gracias a las dos asistencias de Rousselle. Pero a mitad de cuarto, pin había cambiado de nuevo, y volvía a pista Ubal acompañado de Clavell y Guerrero. El marbellí entraba tras dos grandes partidos, pero con el problema de que en ataque no era capaz de aportar lo suficiente para afianzarse como el titular.

Coruña veía cómo Taylor no estaba cómodo. Otra vez con Ubal, este le puso un tapón que despertó a los aficionados. Covirán estaba encontrándoles las cosquillas por dentro, y no podía atacar con facilidad. Ante todos estos problemas, Epifanio sacó a su gran nombre del banquillo: Trey Thompkins III por Burjanazde.

Volviendo un poco a ese combate que nos habíamos dejado a principio, Ubal seguía ganando «round a round» a un Brandon Taylor que conseguía sus primeros minutos a dos minutos del final, con un 1/4 en lanzamientos de campo. Con el último minuto en juego, este Covirán estaba consiguiendo frenar esa sangría que suele tener en defensa. Después de un último ataque de Coruña que acabó con un tiro libre anotado, dejando el marcador en 21-19.

Trey Thompkins III, uno de los mayores atractivos de Coruña. Foto: Antonio Marín Moreno.

A la vuelta, Granada tenía ganas de salsa, y su intensidad así se hacía ver. Con un parcial de salida de 5-0, los de Pablo Pin estaban preparados para intentar sumar la segunda victoria en la presente temporada. Leyma sobrevivía a base de triples, aunque también es destacable el paso adelante en intensidad para nivelar la de Covirán.

El primer tiempo venía de la mano de Diego Epifanio. Granada conseguía correr, y así hacía daño a los gallegos. Con la canasta de Noua en aro pasado, Granada seguía por delante 28-25, pero con sensación de tener el partido donde quería. A la salida, un tremendo tapón de Diagne sobre Ubal hizo que la afición soltara algún pito, al desafiar el pívot al urguayo.

Pero parecía que el anterior tiempo estaba dando más alas a Granada que a Coruña, y tras una pérdida un poco inexplicable, con la canasta de Valtonen en contraataque, volvía a pedir tiempo muerto el equipo gallego que, aunque el marcador seguía estando parejo, no eran esas las sensaciones.

Coruña estaba haciendo mucho daño con el triple. Con 7/15 a falta de tres minutos para el descanso, estaba siendo el gran arma para seguir en el partido. Y ahí estaba él. Barrueta anotaba el cuarto de cinco intentos para colocar la primera ventaja en el partido, con 32-36. Eran tiros muy difíciles, pero todo entraba para el nacido en Miami.

Ya en el último minuto, Covirán consiguió dejar otra vez el partido muy cerca. Empezó un intercambio de canastas efectivo pero no beneficioso para los locales. Con una canasta de Noua tras un gran pase de Rousselle, el partido llegaba al tiemop de descanso con 41-43, con Covirán jugando a un muy buen nivel, y Coruña aguantando el ritmo de los andaluces gracias a los triples.

Bamforth, ante la mirada de los más jóvenes. Foto: Antonio Marín Moreno.

Con el tercer cuarto ya iniciado, los siguientes 20 minutos decidirían cuál de estos equipos cogía algo de aire en su objetivo. El juego volvió como se fue el segundo cuarto, con un intercambio de canastas que ahora, a quien no beneficiaba, era a los visitantes. Barrueta seguía siendo lo más destacado, con dos nuevo triple que le dejaban con 6/8 desde larga distancia.

Al huracán Barrueta, Covirán intentaba ponerle solución de todas las maneras, pero ninguna estaba siendo efectiva. Aun así, Valtonen intentaba igualar con otro triple. Hablando del público, comenzaba la presión hacia las indicaciones arbitrales tras una falta antideportiva de Valtonen sobre Brandon Taylor, que posteriormente tuvo que ser rectificada.

Los nervios eran evidentes. Una victoria hoy podría suponer la salvación en mayo. Todo era importante, y así lo quería hacer ver la afición con la presión. Sin embargo, comenzaron unos minutos de imprecisión. Esta racha la paró Lima, que volvía a la que fue su casa, pero aún así no había grandes diferencias. Para cambiar esto, Pin pidió un tiempo muerto con la intención de volver a ese juego en ataque tan positivo de la primera parte.

Pero volvió el peor enemigo de Covirán: las desconexiones. Pasan las jornadas, y sea el rival el que sea, siempre acaban produciéndose. En esta, dos pérdidas seguidas provocaron un +9 para Coruña, en el que Taylor consiguió anotación. Todo el mundo empezaba a alterarse, y Pin sólo podía pedir paciencia. En estas, Thompkins volvía a salir, y Coruña estaba en un momento perfecto parra romper el partido.

Aunque la reacción llegó más rápido de lo normal. Con un parcial final de 6-0, Granada dejaba el partido en 56-60, en un último cuarto que se presentaba como un peligro para todo aficionado con la tensión alta. Noua seguía siendo el mejor en los nazaríes con 12 de valoración, mientras que los 18 puntos de Barrueta le servían para ser el mejor del partido con 15 de valoración.

Figueroa en las presentaciones. Foto: Antonio Marín Moreno.

Con 10 minutos (en principio) por jugar, Coruña tenía bola de saque para intentar cerrar el parcial que heredaba del tercer cuarto. Pero no pudo ser así, y no sólo hizo una falta en ataque, sino que en el siguiente ataque Bamforth anotaba un triplazo para dejar el partido en un punto, y tener que pedir tiempo muerto Diego Epifanio con un cabreo monumental.

Pero Bamforth seguía insistiendo en que tenía que ser el héroe, y otro triple similar al anterior, daban la igualada. Como pasó con Bilbao y con Tenerife, en el último cuarto se abría el aro nazarí. Pero le devolvía el parcial Coruña, tirando de la veteranía y la mano exterior de Ingus Jakovics, que con dos triples abría el marcador hasta el 62-69. Pin tenía que pedir tiempo para volver al plan de no dejar tirar con facilidad al equipo visitante.

La salida fue contundente de Granada, con parcial de 8-2 que volvía a dejar el partido en 4 puntos, y un Rubén Guerrero que volvía a ser decisivo, pero esta vez también en ataque. Pero Leyma jugaba con el marcador, y la clase de Thompkins, que ha estado en mil de estas, sumaba su punto número 17 para volver a abrir algo de diferencia.

A falta de 4 minutos, el partido estaba en su momento más crítico. Un parcial en estos momentos podría suponer la derrota, y no salir de la zona baja. Por eso, Epifanio pedía tiempo muerto tras un gran triple de Valtonen para dejar el partido en 71-73. El finlandés, que no estaba teniendo su mejor día, conseguía volver a levantar a una afición que, por momentos, parecía desconectarse igual que su equipo en muchos momentos de este año.

Noua salió del tiempo muerto como lo que debe ser: el líder. Un 2+1 daba una mínima ventaja a los locales en busca de la segunda victoria. Taylor, el que debería de ser el líder coruñés, después de un partido para el olvido, quería apuntarse al show en los últimos minutos, asumiendo el balón y los tiros. Y con 4 puntos seguidos, volvía a dar uno de ventaja a su equipo.

Pero poco duró la alegría. Granada nunca se rinde, y así fue. Con otro parcial de 4-0, dejaba el partido en 80-77 a falta de 11 segundos. Un gran bloqueo y continuación de Bamforth, héroe en la segunda parte, que culminaba de manera perfecta Wiley. Epifanio pedía tiempo muerto para dibujar la última jugada del partido.

Bola de banda en pista delantera para Coruña. En el saque, Taylor. Entra al aro doblando para Scrubb que no conseguía anotar, adjudicándose así la victoria el equipo local por 80-77.

La piña de Covirán Granada. Foto: Antonio Marín Moreno.

Con esto Covirán toma algo de aire a la espera de la finalización de la jornada. Pero se va al parón de las Ventanas habiendo ganado, por fin, en casa. Por su parte, Coruña no puede sumar una victoria la cual puede recordar a final de año. Pero hasta eso, queda mucho baloncesto que contar.

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