Nueva victoria del equipo malagueño (68-84) ante un Covirán Granada igual de desacertado en ataque
Después de 140 días tras la agónica salvación, el Covirán Granada volvía al Palacio de Deportes de Granada en un nuevo derbi andaluz. Después de una pasada jornada en la que el equipo nazarí no pudo competir a un Barça arrollador, la senda de la victoria era el objetivo a seguir. Sin embargo, un Unicaja que sigue con la «flecha hacia arriba» tras cosechar 2 títulos y pleno de victorias en este comienzo de temporada no sería un rival sencillo para encontrar ese camino.
Todavía en periodo de engranar las piezas de este nuevo equipo, jugadores como Clavell o Rousselle tenían que mejorar el nivel del primer partido. Además, la vuelta de Valtonen a la rotación tras superar sus molestias físicas daría a Pablo Pin más profundidad y anotación al equipo.
Por parte del equipo de Ibon Navarro, las bajas de Alberto Díaz (lesión en el aductor) y Killian Tillie serán sustituidas por una profunda rotación que provoca el asfixio físico de los rivales. Comentaba el técnico vitoriano en rueda de prensa que Tyson Carter pasaría al base para cubrir la ausencia del capitán, y así Ejim podría moverse al 3.
Con el pabellón a rebosar, y 200 aficionados cajistas en las gradas, el partido comenzaba con balón para Noua, una de las piezas claves para la permanencia. Aunque no es, como he comentado en otras ocasiones, el perfil que firmaba Granada en la posición de 4, la intensidad defensiva y el buen juego con balón son algunos de los aspectos más relevantes para su firma.
La batuta de los primeros minutos la llevaba Unicaja, con un juego rápido buscando a Osetkowski, que anotó los 7 primeros puntos. Covirán, sufriendo con el nacionalizado alemán, sólo encontraba anotación mediante el triple, con poca fluidez gracias al nivel de intensidad de los malagueños.
Como mencioné en el principio del artículo, la profundidad de la plantilla campeona de la Supercopa 2024 es una de las grandes características que poseen, y con esa rotación tan equitativa y rápida, los cambios no tardaron ni 5 minutos en llegar, con la entrada de Carter, Djedovic, Tyson Pérez y un poco después Balcerowski y Kameron Taylor. Granada también quería soluciones a pesar de haber reducido ese primer parcial, pero ni la entrada de Guerrero, Clavell y Vicedo conseguía dejar el resultado parejo, aunque tampoco excesivamente lejano.
Sólo los tiros libres reducían el encuentro a 2 puntos, ya que Unicaja y su agresividad habitual provocaron que su bonus entrara desde la mitad de cuarto. Pero una de las nuevas parejas que se espera un rendimiento muy alto son los «Tyson» en Unicaja, y la sintonía de los dos empezó con el americano asistiendo y el hispano-dominicano anotando 4 puntos (con un triple incluído). El final de cuarto llegó con una canasta de paciencia de Kameron Taylor tras una cantidad de «extra pass» considerables y un fallo en el triple de Rousselle. Unicaja dominaba, y Granada seguía buscando soluciones en ataque.

El segundo cuarto empezaba con un 15-22 heredado del primero. Para empezar de la misma manera que acabó el otro, Taylor anotaba una canasta en penetración meritoria. Aunque la anotación no estaba siendo muy alta en ninguno de los dos equipos, la sensación era que Unicaja encontraba tiros cómodos, mientras que los locales les costaba horrores tener tiros liberados, y además anotarlos.
Seguía el partido corriendo, pero el resultado quedó congelado hasta que llegaron los cambios en ambos equipos. Granada subió el nivel defensivo (de ahí sus 4 faltas en 3 minutos) y Unicaja ya no encontraba tanta facilidad para anotar. Sin embargo, el problema de los locales era la negativa racha en ataque, la cual no dejaba acercarse en el marcador.
Con el primer tiempo muerto del partido, solicitado por Granada, Pin buscaba cambiar la tendencia, pero Unicaja seguía encontrando al contraataque a Sima, que había generado de esta manera 7 puntos sólo. Pero la máxima llegaba, y los de la Costa del Sol metían un +12 a falta de 3 minutos obligando al entrenador nazarí a pedir otro tiempo muerto.

Una de las bajas en el primer partido frente al Barça fue el ex-jugador de Manresa Valtonen. Su equipo lo echó en falta en temas exteriores, ya que es uno de los mejores tiradores de los locales. En sus más de 10 minutos en pista durante la primera parte, el finlandés anotó 2/3 en triples, siendo el segundo mejor en su equipo. Tras esos dos triples y otros dos puntos de Sergi García (MVP contra el Barça), Covirán dejaba la renta en 8 puntos.
Para el final de la primera parte, Unicaja quiso poner la directa, y con un parcial final de +8, el silencio se hacía en la grada (incluso algún que otro pito). Los de Ibon Navarro, sin estar jugando al máximo nivel del que son capaces, estaba consiguiendo ser muy contundente, y con 29-45, parecía que tenían el control de la situación.

Después del descanso, sólo pasó una jugada de 23 segundos para que Pablo Pin demostrara su cabreo con el equipo. Una pérdida y un tiro liberado de Kalinoski dieron motivos para pedirlo al entrenador granadino. Pero a la salida de este, otro ambiente llegó al Palacio. Rousselle pedía más a la grada, y esta respondía como hace siempre. Con esta arenga colectiva, Covirán consiguió un parcial de 4-0, pero Perry lo cortaba rápidamente con una canasta de vértigo.
Pero la anotación seguía siendo un gran problema en Granada. 7 puntos en algo más de 3 minutos, y 36 en 24 minutos. Eran fogonazos de los jugadores, tirando más de individualidades que de automatismos, como hacía Unicaja. Obviamente, el conjunto dirigido por Pablo Pin necesita de más adaptación, y el calendario no ha podido ayudar a eso.
La grada empezaba a meter temperatura, y la intensidad del sonido subió. Querían meterse en el partido, pero como mencioné antes, Unicaja juega al ritmo que quiere, y si ve que el rival se crece, da un golpe sobre la mesa mortal. Son esas cosas que tienen los equipos grandes, y desde la llegada de Ibon Navarro al banquillo, este equipo se ha convertido en uno de los más temidos a nivel nacional e internacional.
En los últimos compases del tercer cuarto, Unicaja seguía con esa marcha más en el momento que fuera necesario, y conseguía poner hasta +20 en el marcador. Con un triple final de Gian Clavell para ponerse con 15 puntos en su marcador personal, acababa el parcial con 51-68, en un partido que estaba prácticamente visto para sentencia.

Los pitos fueron lo más destacado del principio del último cuarto por algunos tiros que no tocaban aro. La renta no bajaba, y el nivel de Unicaja era ya más pensando en seguridad que en la posibilidad de perder el partido. Aún así, con un parcial de 6-0, Unicaja pidió un tiempo muerto para ajustar algunas cosas, y mantener una buena renta del tanteo.
Pero el partido se hacía cada vez más largo para los locales. Canastas fáciles que no entraban, un nivel defensivo correcto pero que limitaba todo el ataque, y la sensación de que no se podía hacer más. Unicaja dosificaba minutos y daba entrada a los nuevos como Balcerowski, pero sabiendo que el partido estaba resuelto.
Con el pitido final, Unicaja mantener su racha en duelos directos contra Granada, con 5-0 en el global. Por parte de los locales, Gian Clavell y Sergi García eran los más destacados, con 15 puntos el primero y 9 de valoración el español. En el otro lado, Perry, Tyson Pérez y Kameron Taylor eran los más valorados en el partido y los mejores de Unicaja.

Segunda victoria de Unicaja en ACB, siguiendo con su racha sin perder desde que empezó este curso 2024-2025. Están imparables, y pueden volver a ser la sensación de la temporada, con un equipo más profundo que mejora considerablemente su gran debilidad el año pasado. Por otro lado, mucho trabajo para un Covirán Granada que, teniendo en cuenta la dificultad del calendario, sigue sin sumar victorias, dando una imagen de que faltan puntos.

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