GRANADA APROVECHA LAS HORAS BAJAS DE BILBAO PARA GANAR

Lluis Costa y David Kramer, con 36 de valoración entre los dos, dan aire a un Covirán Granada que vuelve a ganar tras 5 partidos

Tarde de baloncesto y de sufrimiento en Granada. Equipos con dinámicas no muy diferentes, con 5 derrotas seguidas para los locales, y dos victorias de los últimos 6 para los visitantes (además de la dura derrota esta semana en la FIBA Eurocup, contra el Legia de Varsovia, la visita a la ciudad de la Alhambra daba indicios de un duelo igualado y agónico, dirigido por Miguel Ángel Pérez, Fabio Fernández y Rubén Sánchez.

Con el balón en el aire, Killeya-Jones ganaba el salto, y los de Ponsarnau movían primero. Sin embargo, un buen pase tras el bloqueo de Lluis Costa daba la primera a Wiley. El partido parecía que se basaría en el juego interior, por lo menos en los primeros minutos, donde sabían las carencias defensivas de uno y otro equipo.

Seguían las imprecisiones, y el marcador no aumentaba para los locales. Sin embargo, Denzel Andersson seguía haciendo daño por la zona, y el resultado parecía aumentar, aunque el problema era las sensaciones ofensivas de los nazaríes, atascados en ataque, con poca fluidez. Entraban Álex Reyes y Melwin Pantzar con el resultado de 4-6.

Los fallos eran una constante, y el primer triple tardó más de 5 minutos en llegar, con el acierto de uno de los mejores tiradores de la ACB. Llegaban también los primeros cambios en Granada, con la entrada de Rousselle, Felicio y Valtonen, que entraba al partido con un nuevo triple que daba la segunda ventaja, 11-8.

Un desacertado Bilbao que desde fuera sufría, obligaba a la entrada de revulsivos, como Adam Smith y Hlinason. No estaba tan cómodo como en los primeros minutos, pero Álex Reyes convertía 5 puntos seguidos buscando resurgir y recuperar el gran nivel de la temporada pasada.

Llegados ya al último minuto del primer cuarto, el resultado reflejaba la igualdad que estábamos viendo en pista, basado en un gran desacierto en los dos aros, donde el tiro de tres era escaso. El pitido final llegaría con una bomba de Lluis Costa, 7 de valoración en sus primeros minutos en pista, y al Covirán Granada dos por encima del marcador.

Ya en el segundo cuarto, con saque los andaluces, Felicio quería dejar claro que quiere seguir siendo el titular, y tras dos grandes continuaciones, sumaba sus 4 primeros puntos. Otro nombre propio de las últimas semanas era Valtonen, que con su buen partido la jornada pasada, seguía igual de dulce, con otro 2+1 que abría hueco.

Llegaba el primer tiempo muerto, de la mano de Ponsarnau. Covirán abría 9 de ventaja, con una pájara de los vascos como las que hemos visto durante toda la temporada. Una gran defensa de los de Pablo Pin estaba siendo el factor decisivo para que sólo les hubieran anotado dos puntos en casi 3 minutos de juego.

A falta de 5 para el final del primer cuarto, y tras una revisión de posible antideportiva seguida de un triple de uno que volvía a casa, Alex Renfroe, provocaban el primer tiempo muerto de un Pablo Pin que daba una reprimenda por el despiste defensivo. El resultado se igualaba algo, pero un triple del veterano Père Tomás y una penetración del mismo dejaban las cosas como antes del tiempo muerto.

El resultado había cogido una renta de 6/8 puntos que se mantenía constante. Intercambio de canastas que seguía dando renta a los locales, liderados por el increíble juego y visión del bloqueo y continuación de Lluis Costa con cualquiera de los interiores. Bilbao sufría, y no encontraba soluciones, aunque aprovechaba cualquier fallo defensivo para castigar, y así, mantenerse en el partido.

Dentro ya del úlitmo minuto, con 39-30 en el macador tras 5 puntos seguidos de otro que se enfrentaba a su antiguo equipo, Rousselle, aunque lo mejor estaría por llegar. Otro triple de un muy entonado Cheatham, abría un hueco ya considerable de 12 puntos que obligaba al Jauma Ponsarnau a pedir tiempo muerto.

Llegados al descanso, Granada creía en terminar la mala racha, y con 44-33 en el resultado, las esperanzas de los nazaríes aumentaban, además con el gran juego que estaban desplegando. Con Rousselle como el más valorado, con 8 puntos y 10 de valoración, y en Bilbao con Kullamae tirando del carro, con 11 puntos y 15 de valoración, quedaban 20 minutos para decidir todo.

Con las pilas recargadas, y con los úlitmos 20 minutos de baloncesto, el tercer acto daba comienzo. Otro triple de un Cheatham muy entonado daban la máxima a los de Pablo Pin, con sensación, por momentos, de superioridad. Aunque fue el comienzo deseado, la subida del nivel de intensidad en defensa de Bilbao Basket aseguraba lucha hasta el final, forzando pérdidas y acercándose hasta los 11 de salida de este cuarto.

Uno de los nombres más sonados en toda la temporada de los de Bilbao es Melwin Pantzar. No es de extrañar de este base sueco de 23 años, que tras despuntar en la LEB Oro, daba el salto siendo una de las sensaciones. Sin embargo, no estaba encontrándose cómodo, y no es hasta el tercer cuarto cuando pudo generarse su primer tiro, siendo un acierto. Lo necesitaba Bilbao, y quería engancharse al partido

De vuelta al juego tras el apagón de uno de los marcadores, Pantzar seguía buscando ser el líder, y anotaba otros dos para volver a los 11. Parecía que se calentaba, y lo buscaban sus compañeros, pero en su duelo defensivo, Lluis Costa seguía recordando que es su año de consagración, y con un triple, ya iba por 9 puntos, 8 asistencias y 15 de valoración, antes de ser cambiado por el nombre de la primera parte Rousselle.

A falta de 3 minutos, parecía que Bilbao se había quedado estancado en esos 11 puntos, pero con un parcial de 5-0 tras una bomba de Renfroe y otro triple de Álex Reyes, el tercero sin fallos, dejaban el partido 56-50, obligando a pedir tiempo muerto a Pablo Pin.

A la salida de este, y con otro minuto pasado más en el electrónico, el ambiente empezaba a caldearse, buscando influenciar a los colegiados en jugadas dudosas. Aún así, Bilbao seguía acercándose, con sólo ya 4 puntos tras los 2 primeros puntos de una de las decepciones de la liga, Adam Smith. Pero el nombre de Felicio volvería a sonar fuerte en el Palacio, y tras un tapón impresionante seguido de una gran canasta al reverso, daba algo de oxígeno a los nazaríes.

Este tercer cuarto acabaría con tres puntos seguidos de un Renfroe que estaba dando vida a un Bilbao que se volvía a meter en el partido, y que a falta de 10 minutos, un 60-55 era reflejado en el marcador, sabiendo además del resultado favorable del Zunder Palencia.

El último cuarto empezaba en la misma tónica que el tercero, con un triple de Cheatham, que con su cuatro de seis en triples, se convertía en la mayor amenaza exterior. Sin embargo, Álex Reyes seguía de dulce en esta tarde domingo, y con un nuevo triple seguida de una canasta muy estética de un De Ridder correcto, apretaba el partido a 4 puntos.

Wiley llegó a Granada para ser importante, y así quería demostrarlo en su primer partido en el Palacio. Con otra canasta, parecía dar un respiro a su equipo, pero el show de Álex Reyes continuaba. Con 6 de 7, acercaba a tres puntos a Bilbao, mientras que Granada no sabía cómo pararlo. Con otra penetración de Smith, Pin pedía tiempo muerto, con una renta a la que sólo le quedaba un punto de ventaja.

A la salida de este, algunos fallos en el tiro hacían que pasara el tiempo, pero no el resultado, hasta que un triple de Kramer, junto a otro gorro de Wiley, daban motivos para creer en un soplo de aire fresco. Aún así, Ponsarnau quería preparar algunas jugadas para este final, por lo que pidió otro tiempo muerto a falta de 5:17 para saber quién se llevaría este ajustado duelo.

Y vaya si le salió la jugada a Ponsarnau. Otro triple de Álex Reyes, el séptimo de la colección y récord personal, volvían a acercar a Bilbao. Pero la indignación en el público llegó con un challenge de Ponsarnau sobre la disputa de la posesión, perdiéndolo y significando un triple sobre la bocina de un Kramer muy enchufado en el día de hoy.

Dentro de los 3 últimos minutos, Kramer volvía a anotar para dejar en 12 su anotación personal. Con un pabellón hasta la bandera, se escuchaba más que nunca, convirtiéndose en ese plus que necesitaban los nazaríes. Con 79-71 tras los dos fallos en el tiro libre de Renfroe, y una bandeja incomprensible fallada por Kullamae, con 14 puntos, arruinaba un parcial que hubiera acercado a los visitantes. No lo aprovecharon, y Granada sí supo penalizarlo con otros dos puntos en el tiro libre de un buen Valtonen para dejar la renta en 10.

Bilbao volvió a subir el nivel defensivo, y una falta justita daba posesión a Bilbao con 6 de desventaja. Sin embargo, Kullamae volvía a errar, y a falta de 40 segundos, Covirán lo tenía hecho. Aún así, Álex Reyes nos dejaba otra perlita más que dejaba el partido en 3 puntos, con otro triple desde 8 metros. Pin pedía tiempo muerto, y la afición quería llevar en volandas a su equipo.

Al acabar este, una falta rápida dejaba en manos de Lluis Costa dos tiros libres, anotándolos y dejando su estadística en 13 y 18 de valoración. Con el tiempo muerto de Bilbao, la afición veía más clara la victoria, y a la salida de este, se vio más clara con el fallo de Reyes, y la recuperación de Wiley. Lluis Costa cerró el partido con otros dos tiros libres, y la victoria por 87-79 se certificaba tras un mate de uno de los protagonistas de la tarde, David Kramer

Victoria muy importante para los de Pablo Pin, que consiguen quedar con un partido de margen sobre el descenso, sabiendo además que Palencia se acerca. Los fichajes parecen funcionar, y algunas piezas que no empezaron el año como se esperaba, cogen forma en el momento adecuado. Por parte de Bilbao, otra imagen más de equipo irregular, como nos tiene acostumbrados este año. Para los locales, partido duro la próxima semana ante Baskonia, mientras que Bilbao recibe al Joventut el domingo. El duelo por la salvación se aprieta, y la ACB se pone al rojo vivo.

David Kramer, con Keith Hornsby

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