20 de abril, para quien no lo sepa, además de ser uno de los 365 días del año, es una canción de Celtas Cortos que habla del paso del tiempo y de cómo cambian las cosas. Se ve muy evidente en frases como «hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que hay, han cambiado», o «las risas que nos hacíamos todos juntos». Sin embargo, Jesús Cifuentes, líder de Celtas Cortos y escritor de la canción, sabía que esos tiempos que tanto añoraba, no iban a volver por muchas canciones que escribiera y cantaba.
Pasados ya unos días de la eliminación de España, y algo nostálgico, recordé esta gran canción, dándole vida en mi cabeza con mi situación, y la de la selección. Pensando en la temática del Blog, si no se llamaría de otra forma y no Lotería del Draft, realmente el combinado español, y sus aficionados obviamente, estamos viviendo ese proceso del síndrome del 20 de abril. «Me entró la melancolía, y te tenía que hablar», y se viene a la cabeza el primer Mundial en una final sin Pau, las platas olímpicas en 2008 y la increíble final londinense de 2012, el Eurobasket 2015 y la llegada de un extraterrestre para salvarnos contra Francia, el bronce de Río para despedir a Navarro y Calderón, el Mundial de 2019 que demostró que era cierto lo de que el «baloncesto es un deporte donde juegan 10 jugadores y siempre gana España» o nuestro último gran éxito, el Eurobasket en el que no éramos ni top 5 favoritas; y buscas volver a hablar con ellos junto a aquellos sentimientos del momento, seguidas de las voces a un mate de Pau, pero sólo encuentras el partido en YT en diferido. Todo esto hace ver que el S.XXI es Español, con generaciones de jugadores insuperables, y lo que viene por detrás, parece que nos da salud para el futuro. Pero esa nostalgia seguirá ahí durante un buen tiempo, acompañado del miedo del pre-olímpico, donde habrá rivales muy duras como Francia.
Sin embargo, ¿quién no puede confiar en aquellos que tantas veces en la tormenta nos guiaron a tierra? ¿Alguien va a dudar de Rudy, los Hernangómez, Abrines, Aldama…? No creo que nadie sea capaz, y que, a pesar de que el batacazo es mayúsculo, y llevábamos mucho sin esa sensación de perder, no durará mucho. Con todos ya en Europa (a excepción de Aldama, Ricky y Garuba si encuentra equipo), las ventanas ofrecerán mayor nivel. Ahora, queda disfrutar de lo que queda de Mundial, porque el baloncesto es más bonito que ver sólo a tu selección, y pensar que hay que estar en París 2024 para la más que probable despedida de la generación que nos dio todo, de los Rudy, Llull, Claver y la incógnita de Ricky.
Así que, mientras, y acabando con Celtas Cortos, «yo sigo con mis canciones, y tú sigue con tus sueños». Les esperamos con las manos abiertas y gargantas preparadas al Preolímpico. Yo seguiré con mis artículos, vídeos… y ustedes sigan soñando que nos veremos en los J.J.O.O, mientras que recuerdan «aquella noche en la cabaña del Turmo».


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