España comienza el triangular del Centenario de la FEB con una victoria ilusionante en el Martín Carpena. Entre los espectáculos de luz, la Eslovenia de Luka Doncic hizo el efecto contrario al suflé español, con un comienzo extraordinario, un desarrollo ahumado y un final quemado. La primera parte de Juan Núñez, el juego interior junto al rebote ofensivo gracias a Willy, y la polivalencia de Santi Aldama con 7 asistencias, añadiendo la muñeca afinada de Abrines, hacen que los de Scariolo ilusionen a dos días de medirse a Estados Unidos en la verdadera prueba de fuego de este triangular.
El partido comenzó con un huracán llamado «triple», creado por Eslovenia. Tras un parcial inicial de 0-9 y 5/5 de triples posterior, parecía que, a pesar de las numerosas bajas, la selección eslovena seguía conservando la esencia de juego rápido, asociativo y triplista. Era tal el nivel de acierto, que Scariolo lo tuvo que parar, pero seguían los problemas para la selección, ya que nada más salir, Garuba se torcía el tobillo y no volvería a jugar en la primera parte. Pero la clave de este cuarto estuvo en la entrada de Juan Núñez y el descanso de Doncic, ya que la selección remontó y llegó al final del primer cuarto llegando a empatar el cuarto.
Sin embargo, el segundo cuarto es el que ojalá viéramos durante todo el Mundial y en todos los partidos. Con un parcial de 25-14, España puso la directa dominando con y sin Doncic a una Eslovenia floja defensivamente y ahogada por la alta intensidad defensiva y de ayudas de España. La defensa de 2vs1 para Willy no era exitosa, ni nada, porque la selección puso la directa y no esperaba a nadie, demostrando un juego alegre, muy parecido al que nos tiene acostumbrados. Juancho desde la anotación y Juan Núñez como revulsivo y organizador del juego, dejaban a España 51-41 al descanso, contra un Luka Doncic con serios problemas en el tiro libre y sobrepasado en defensa con 3 faltas.
El tercer cuarto comenzó con una pequeña reacción que dejó a Eslovenia hasta en 5 puntos gracias al nivel de Doncic, indignado con el nivel arbitral. Sin embargo, Eslovenia se mantenía en esos 5-6-7 puntos, sin poner en peligro a España. Mediados de cuarto, un tiempo muerto con 7 de ventaja fue el punto de inflexión para que España volviera a aumentar la ventaja hasta 10 puntos a falta de 2:50. El fin de cuarto nos enseñaría la conexión Aldama-Willy, con una gran conexión entre ambos, además de 5 puntos consecutivos de Abrines y un tapón de Aldama para llevar a España 10 arriba tras un triplazo de Prepelic desde la esquina.
El último cuarto empezó brusco, con una casi tangana entre el Prepelic joven, primo de Klemen, y Willy, con antideportiva para el español. El partido se convirtió en un tira y afloja con el marcador, hasta que Abrines, con 13 puntos, metía un tiro imposible a falta de 6 minutos que dejaba a España 13 arriba y obligando a Eslovenia a pedir tiempo muerto. Sin embargo, Eslovenia no reaccionó al tiempo muerto, y con un parcial de 7-0, España sentenciaba el partido, con un Luka mirando con cara preocupación desde el banquillo. Pero no paraba aquí la cadena perpetua para los eslovenos, y es que tras 26 asistencias de la «Familia», volvía a pedir tiempo muerto Eslovenia tras aumentar la ventaja hasta 25 puntos. El partido acabó 99-79, en una noche de viernes que pasará al recuerdo de todos los aficionados presentes. Próxima parada, no nos movemos de Málaga pero sí cambiamos de rival, ante una Estados Unidos que juega mañana contra Eslovenia.


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